Partiendo de la base que la taquilla o el público en el cine es como la sangre en el cuerpo humano; si se acaba la sangre, el cuerpo muere. Así mismo, si no hay taquilla o muy poca, el cine se estanca y también se muere paulatinamente. En este momento, después del monumental alboroto que se le ha hecho en la prensa, la televisión y las redes sociales a la merecida nominación de El Abrazo de la Serpiente de Ciro Guerra, se han pasado por alto unos hechos supremamente dicientes para la industria de cine en Colombia. Sin nada de prensa, sin grandes titulares, sin fotos o “selfies” al lado de la Directora de Proimágenes o de la Ministra de Cultura, pasaron casi desapercibidas por todos; dos películas -dos comedias colombianas- y el reestreno de la nominada al Oscar, que lograron entre las tres el 25% del público de cine en Colombia en el primer mes del año y después de catorce semanas exitosas en cartelera, El Abrazo de la Serpiente también logró sobrepasar con creces la cifra mágica de un millón de dólares de recaudo en 93 salas de cine en Estados Unidos, un hecho sin precedentes para una película colombiana en el mercado cinematográfico más complicado y difícil del mundo

Para una balbuceante “industria de cine” como la colombiana, que se debate entre un creciente número de títulos anuales y un igualmente mermado público asistente a la mayoría de ellas, esta es una noticia extraordinaria, que deja al descubierto el viejo debate de siempre: “Arte vs. Comercio”, perfectamente reflejado en estas tres cintas, que a la vez demuestran la parte económica del asunto y también el artístico. Desafortunadamente, también hace resaltar aún más el descuido total de este tema tan crítico de la Distribución y Exhibición del cine colombiano por parte de los productores y -lo que es mucho más grave- del Consejo de Cinematografía CNACC y su flamante “Ley de Cine 814 del 2003” donde este asunto primordial para la buena salud del medio nunca ha sido una prioridad.

¡QUE VIVA LA FIESTA!

Aunque los premios y menciones en los festivales de cine son la mejor vitrina para demostrar la supuesta buena labor de Proimágenes y el Ministerio de Cultura, en la realidad no son tan importantes o tan significativos como les parece a los entes gubernamentales. Ya son tantos los festivales de cine que existen en el mundo, que su importancia es cada vez menor. Y por esa razón sus premios, nominaciones, inscripciones, galardones, laureles, etc., etc., pierden relevancia con cada día que pasa. Además de ser tremendamente efímeros y variables, así como en un año se vuelven el “mejor momento en la historia del cine colombiano”, en el siguiente pasan de agache y nadie se acuerda de nada. En la práctica los premios en los festivales se reducen a los gustos personales de unos pocos jurados multinacionales (unos calificados y otros definitivamente no) seleccionados al azar o por conveniencia, que tienen que ver tandas de películas una tras otra en jornadas interminables de sol a sol mientras los asistentes al festival no hacen sino comer, beber, rumbear, pantallear y tomarse selfies. Y, desde luego, que a algunos pocos fanáticos del séptimo arte hasta les sobra tiempo para ver una que otra película. Sin embargo, en la realidad el proceso no es el más “profesional” que uno se imagina o que pueda esperar y siempre existen manipulaciones y presiones externas que hacen que películas de ciertos países o regiones tengan mejores posibilidades que otras. Y, desde luego, no pueden faltar los “premios de consolación” o “los premios del público” (que a veces parecen ser la misma cosa), fundamentales para satisfacer a ciertas producciones, personas, personajes o países, que las reciben por simplemente estar presentes en el festival o por alquilar un costoso “stand” dentro del certamen. Al fin y al cabo, los festivales son un gran negocio multimillonario que necesita crecer y generar más ingresos cada año y el intrincado “juego político” es parte fundamental de su esquema exitoso. Es ingenuo pensar que de ese “caldo trasnochado” de intereses personales, intrigas y el consabido “yo te invito, si tú me invitas” y el “yo voto por tu película, si tu votas por la mía”, pueda salir un calificativo veraz de la calidad de las cintas ganadoras …y por qué no, también de las perdedoras.

Colateralmente, es triste saber que Colombia es más reconocida en estos grandes festivales internacionales por sus costosas y ostentosas fiestas que por sus películas. En resumidas cuentas, los festivales son otro “gran negocio” para generar noticias de prensa a granel y justificar la millonada despilfarrada. Pero qué carajo, ¡Que viva la fiesta!

A pesar de todos los “peros”, un concurso que brilla claramente por encima de todos siempre han sido los premios de la Academia de Artes y Ciencias de la industria cinematográfica norteamericana. Como todo en la vida, los premios Oscar de la Academia no son perfectos, pero en términos generales no dependen de grupitos pequeños “sui generis” de jurados, sino del respaldo de toda una industria, que es la que desde hace muchísimos años maneja literalmente el cine en todo el mundo. Y lo mejor de todo, es que son unos premios que el público general reconoce y admira, aunque no los comprenda muy bien.

Por eso el gran revuelo sobre la nominación a Mejor Película Extranjera de El Abrazo de la Serpiente porque en “los Oscar” una nominación es casi tan significativa como el hecho mismo de ganarse la estatuilla dorada. Sin exageración, esa sola nominación vale más que todos los premios de todos los festivales reunidos juntos. Llegar allá no es fácil y volver a repetir, casi un milagro. Por eso resaltamos el éxito de taquilla en Colombia y especialmente en Estados Unidos, que en el arqueo final va a rendir frutos mucho más significativos que los de la nominación.

 

EN ENERO EL CINE COLOMBIANO DOMINO LA CARTELERA DE CINE EN COLOMBIA

También pasaron totalmente desapercibidos por la gran mayoría las tres cintas que permitieron que el cine colombiano empezara bien el año cinematográfico, al prácticamente dominar la cartelera local con el 24,65% de la taquilla y el 27,85% de los espectadores. Desde el primer día del año, la nueva película de Dago García, Uno Al Año No Hace Daño 2″, entró a la cartelera nacional en segundo puesto del ranking con 69,674 espectadores en 261 pantallas, levemente detrás de la cinta animada de Pixar, Un Gran Dinosaurio, con 81,112 espectadores en 298 salas. Sin embargo debemos resaltar que la película de Pixar estaba de estreno absoluto y la de Dago García ya llevaba 550,785 boletas vendidas en su primer semana, después de su acostumbrado estreno anual el 25 de Diciembre del año anterior.

Como para no dejar dudas, el 7 de Enero se estrenó otra comedia colombiana que inmediatamente irrumpió con una estupenda taquilla, Usted No Sabe Quien Soy Yo, del mismo realizador de Se Nos Armó la Gorda, Fernando Ayllón, que sorprendió a todos. Al terminar su exitosa carrera de 7 semanas en cartelera, la película recaudó más de $4,832 millones de pesos y 637,903 espectadores, un verdadero récord para una película con muy poca propaganda pagada, sin apoyo de canal de televisión o estímulo de producción del FDC, pero con un excelente título y un boca-a-boca excepcional.

 

UN REESTRENO APRESURADO Y UNA TAQUILLA INESPERADA

Para aprovechar los premios cosechados hasta la fecha, como los 8 Premios Macondo de la Academia de Artes y Ciencias Colombiana y la exagerada atención prestada a la nominación al Oscar de El Abrazo de la Serpiente, sus productores y la distribuidora Cinecolor Films decidieron reestrenar la película prematuramente el día 25 de Diciembre del 2015 con resultados más bien modestos, aumentando el recaudo total por el año a 111,481 espectadores, que no fue nada espectacular.

Sin embargo, después del 14 de Enero, cuando se anunciaron los nombres de las 5 películas finalistas para Mejor Película Extranjera, incluyendo desde luego a El Abrazo de la Serpiente, el interés en la película colombiana se disparó inmediatamente, logrando para inicios de la cuarta semana del año, el jueves 21 de Enero, entrar a un total de 115 salas en todo el país. El 30 de Marzo al terminar toda su carrera de exhibición en el país, la película había durado casi un año (45 semanas) en constante exhibición, recaudando un total de $3’848.624.500 pesos en taquilla (US$1’282.875 dólares) y 451,894 espectadores, seguramente un récord de duración para una película de cualquier nacionalidad en los cines de Colombia para este nuevo milenio. Sin embargo, la comedia de Fernando Ayllón, Usted No Sabe Quien Soy Yo, logró en escasas 7 semanas superar fácilmente esas cifras, donde no quedó la menor duda del tipo de cine que más le gusta a nuestro público colombiano.

EVALUACION FINAL

Sin intentar hacer una evaluación del tema Arte vs. Comercio, que es un tema tan espinoso y controvertido como lo son la política y la religión, podemos ver que la solución para nuestro cine se encuentra en un punto intermedio entre lo logrado por El Abrazo de la Serpiente, por un lado, con toda la promoción imaginable y la apertura de mercados internacionales, y lo alcanzado por Usted No Sabe Quien Soy Yo, del otro lado; sin promoción, sin inversionistas, sin canal de televisión y sin apoyo inicial del FDC. Ambas se encuentran en polos opuestos, pero ambas contribuyen a crear metas alcanzables para los nuevos cineastas que vienen detrás y no saben muy bien qué les depara el destino en el corto, mediano y largo plazo.

UN DATO PREOCUPANTE PARA TENER EN CUENTA

A pesar de las buenas noticias, lo más preocupante de todo, muy por encima de la pelea de Arte vs. Comercio, es el eterno problema de la rentabilidad del cine colombiano. Si reunimos todas las entradas de taquilla en Colombia y el exterior de El Abrazo de la Serpiente en Estados Unidos, Argentina, Austria, Grecia, México, Portugal, España, Uruguay, y otros -incluyendo Francia y Alemania- de los que ha sido imposible conseguir algún dato en Internet, la cifra total recuperada es de US$2’892.192 dólares, que seguramente sobrepasará muy pronto los $3 millones fácilmente. Esta es una cifra muy grande y muy significativa, pero tristemente no le llega completa a los bolsillos de sus productores. Desafortunadamente, un dato que no muchos saben es que el productor de una película es el que menos recibe a la hora de repartir la torta de ganancias, donde se alimentan exhibidores (60%), distribuidores(5 al 10%), el VPF (?), la publicidad (?) y en Colombia, hasta el FDC (5% del neto), así que al que ha hecho todo el trabajo -el productor, en representación de la película- no le queda sino más o menos un 25% del total, en el mejor de los casos. Para El Abrazo de la Serpiente esto le puede representar más o menos unos $720,000 dólares para abonarle a una inversión de más de millón y medio de dólares, según el dato global reportado por sus productores, así que la gran pregunta para cerrar es: ¿qué se puede esperar del resto del cine colombiano que no le llega ni a los tobillos a esta producción…???

Datos estadísticos de CadBox Colombia