EL TIEMPO Por: Sofía Gómez y Yhonatan Loaiza 28 de febrero 2019 , 11:55 p.m
Recorrido por la carrera de la actriz, que celebra su aniversario con la obra ‘Las mujeres de Lorca’

En su familia tenían la esperanza de un abandono prematuro. En el clan Luzardo no había pianistas ni poetas ni actores o directores; en cambio, sí se contaban abogados, médicos, ingenieros y arquitectos. Por eso, los padres de Consuelo Luzardo ‘empalidecieron’ cuando ella les propuso que la inscribieran en la Escuela Nacional de Arte Dramático tras encontrar un aviso en EL TIEMPO que anunciaba la apertura de las clases del periodo de 1959. Finalmente aceptaron, convencidos de que debido a su timidez, su hija se iba a parar en el escenario, se iba a poner a llorar y finalmente se devolvería a su casa.

Luzardo también dirigió comerciales y fue automovilista. (Foto: Claudia Rubio. EL TIEMPO)

“Y me sucedió exactamente lo contrario –recuerda Luzardo, 60 años después–. Cuando uno se para en el escenario es tal la emoción, la dicha y la sensación de felicidad que uno dice: ‘Esto es lo que quiero hacer por el resto de mi vida’. A mis papás les tocó aceptarlo, resignarse y me imagino que volvieron a respirar tranquilos cuando yo tenía más añitos y se veía que sí, que sí iba a poder hacer una carrera con esto”.

La rutina diaria de Luzardo se estiró: después de salir de clases a las 4 de la tarde llegaba corriendo a su casa, se cambiaba, tomaba onces –claramente no alcanzaba hacer sus tareas– y corría otra vez hacía el Teatro Colón, donde, en el último piso, a las 6:30 p. m., comenzaban las clases de historia del arte, arquitectura teatral, expresión corporal, dicción, fonética y hasta ballet y esgrima.

Ahora, Luzardo está de nuevo en ese piso superior del Colón, que ahora se llama Sala Mallarino en honor al fundador de la Escuela, Víctor Mallarino Botero. Está en uno de los ensayos de la obra ‘Las mujeres de Lorca’ y guarda silencio hasta que finalmente irrumpe en la historia. “Que es toda esta verbena cargada de injuria”, grita caminando con el paso amargado de Bernarda Alba, uno de los personajes de Lorca que revive en esta pieza que escribió Víctor Quesada.

Habla duro porque está en su casa, la misma que hace seis décadas recorría como estudiante y en la que, coincidencialmente, preparaba un montaje de ‘La casa de Bernarda Alba’, aquella vez dirigido por Mallarino (otro Víctor), y con el se cerraban las labores de su primer año de estudio.

No era un simple ejercicio estudiantil, recuerda Luzardo, tanto así que en el palco presidencial estaba ocupado, con el doctor Alberto Lleras Camargo junto a su familia, y el teatro, repleto. “Yo le tengo toda la gratitud del mundo a Victor Mallarino porque la obra tiene dos criadas viejas, una de cincuenta y otra un poco mayor, La Poncia. Víctor creyó en mí y volvió la criada de 50 en una criada joven para que yo pudiera estar. A mí no me cabía entre el pecho y la espalda la emoción de estar ahí”, recuerda ahora la actriz.

Aunque Luzardo no crea en las casualidades, no deja de ser una hermosa paradoja que su regreso al Colón, con el que celebrar este aniversario, sea en el mundo de Lorca, esta vez encarnando a la férrea matrona que impone un régimen tan estricto en su casa que una de sus hijas termina suicidándose. “Lo que es esa memoria sensorial de uno –dice Luzardo–, todo el análisis de Bernarda Alba ya estaba en mí por lo que había hecho. En esta obra hay algunos parlamentos reales de la obra de Lorca, y yo los oigo como si no hubieran pasado 60 años”.

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“Cuando uno se para en el escenario es tal la emoción que uno dice: ‘Esto es lo que quiero hacer por el resto de mi vida’.

Fueron cuatro años de estudios en ese espacio, que se conocía como el Nuevo Palomar, en donde además de las clases recibieron visitantes tan ilustres como el actor y director italiano Vittorio Gassman, que presentó una adaptación tan memorable de ‘Edipo Rey’ que los estudiantes decidieron rematar la función haciendo su propia versión en las gradas del Capitolio.

También había presentaciones en otras ciudades, en las que Luzardo tenía como guardián a Víctor Mallarino, quien era conocido del padre de la novel actriz. “Víctor juraba que yo era su otra hija. Yo iba recomendada y él me cuidaba cuando teníamos giras; si llegaba un chino a sacarme a bailar, la mayoría de las veces le decía: ‘No, ella no sale’”.

Tras esa etapa de formación, Luzardo continuó su camino en el teatro profesional, trabajando junto a directores como Carlos José Reyes, en el teatro El Búho, y el maestro Santiago García, a quien acompañó en el grupo de teatro de la Universidad Nacional y después en la fundación de La Casa de La Cultura, que luego sería rebautizada como Teatro La Candelaria.

““A uno con Santiago, después de haberlo conocido y trabajado con él, le quedan muchas cosas, como esa inteligencia, esa gracia. Y era el maestro maravilloso, cultísimo, que lo sabía todo. Además nosotros parecíamos una logia, nos veíamos hasta los domingos”, recuerda sobre esas épocas.

Ese grupo, al que García bautizó como ‘La Perramenta’, lo conformaban Vicky Hernández, Miguel Torres, Patricia Ariza, Fernando Mendoza, Gustavo Angarita y Reyes, entre otros. Las obras las montaban en su sede, en la carrera 13 con calle 20, y sus epicentros alternativos era el apartamento de Carlos Duplat, Roberto Álvarez y José María Zuluaga y en el café El Cisne, al que llegaban otras figuras como Alejandro Obregón y Enrique Grau.

Luzardo acompañó a Santiago García en la fundación de La Casa de la Cultura. Foto: Claudia Rubio. EL TIEMPO

Allí decidían qué película verían aquella tarde y, si era fin de semana, a dónde se irían de fiesta esa noche. “En esa época ya estaba acá mi hermano Julio (había estudiado cine en California), entonces yo podía ir a todas las fiestas porque iba con él, pero Julio se mantenía como un halcón, que cosa tan desgraciada”, bromea sobre esas noches de parranda.

En La Casa de la Cultura, la actriz participó en montajes exitosos, como ‘Persecución y asesinato de Jean Paul Marat’, de Peter Weiss, y en adaptaciones que la convencieron de que a algunos escritores era mejor dejarlos en las páginas, como le sucedió con ‘La metamorfosis’ de Kafka. “A mí me impresionó lo que me decía (Antanas) Mockus sobre ese montaje: ‘Es que usted no sabe Consuelo lo que fue para mí eso’”.

Ese teatro que fundó García se convirtió en el paradigma del teatro independiente en la ciudad y motivó a los artistas a crear sus propios grupos. Luzardo, por ejemplo, se asoció con Kepa Amuchastegui, Paco Barrero, Germán Moure y Gustavo Mejía para hacer la ‘sucursal’ colombiana de La Mama, el teatro experimental que Ellen Stewart había creado en Nueva York.

Allí las propuestas eran más arriesgadas, tanto en contenido como en nivel de trabajo, porque había estrenos cada quince días y siempre se estaban ensayando tres y cuatro obras al tiempo. “Nosotros pensábamos: si se hace una temporada de tres meses van a ir cuatrocientas personas, con eso no pagamos el arriendo. Entonces dijimos, el que quiera verse la obra le toca venir en quince días y así lográbamos el arriendo y había una platica para los actores, porque yo soy muy buena administradora”.

La gran apuesta de La Mama fue conquistar al público joven de Bogotá con obras más contestatarias y diversas. Y se dio una coincidencia afortunada, pues el teatro quedaba en la calle 48 con carrera 13 y una cuadra más al sur, en la 47, estaba unas de las discotecas más famosas de la ciudad, Las Margaritas. “El plan era del carajo, venían a teatro y después se iban de rumba”, dice Luzardo.

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Como muchos actores de la época, Luzardo se multiplicó en diferentes formatos. Llegó al cine, donde participó en películas como ‘Préstame a tu marido’, inspirada en la obra de Luis Enrique Osorio; ‘Pisingaña’, de Leopoldo Pinzón, y ‘El zorrero’, junto a Pacheco. En ‘Tiempo de sequía’, de su hermano Julio, trabajó como asistente de ‘script’ y además cuidaba las serpientes que aparecían en la historia. Actualmente, la actriz dirige la Academia Colombiana de Artes y Ciencias cinematográficas.

También probó suerte en el radioteatro, en emisoras como Todelar, donde compartió micrófono con leyendas como Gaspar Ospina, Lidia Boada de Escobar, Esther Sarmiento de Correa y Rosmira Chica. Claro que la suerte fue esquiva al comienzo. “Yo llegué y sonaba plana al lado de los otros, porque cuando usted hace radio solo tiene la voz, no hay ojos ni pies ni bracitos que se mueven. Yo dije tengo que poder, era cuestión de oreja y entonces me puse juiciosísima”, recuerda la actriz, que en el Colón también volverá al radioteatro en una versión de ‘El perro del hortelano’.

Sin embargo, el medio que más popularidad le ha dado es la televisión, a la que llegó de la mano de Víctor Mallarino para hacer parte del elenco de ‘Hogar dulce hogar’. Con sus gestos histriónicos y esa dicción mecanográfica, impecable, Luzardo recuerda con cariño aquellos primeros años en la pantalla chica, en los que compartió escenas con su amigo y compañero de escuela Frank Ramírez. Era una televisión que bebía de la fuente del teatro, pues los programas eran en vivo y había que tener hasta quince días de ensayo.

La popularidad de Luzardo estalló con ‘Yo y Tú’, la exitosa comedia de los domingos por la noche, en la que actuó junto a Carlos Muñoz, uno de los compañeros inseparables de su carrera –la actriz bromea diciendo que sus matrimonios artísticos con Muñoz y con Álvaro Ruiz suman más años que los dos que tuvo en la vida real–.

“Compartí con Frank Ramírez, era mi compañero de escuela,
de escena y mi amigo”

“’Yo y Tú’ fue esa plataforma de lanzamiento, porque cuando uno está en el programa más visto de la TV colombiana pues se vuelve tremendamente popular. Todavía hay gente que me dice: ‘Adiós, Cuqui’ (el nombre de su personaje)”.

Esa trayectoria la fue llevando hasta el género de las telenovelas. “Yo era muy reticente a hacerlas porque eran puro ‘Corín Tellado’. Luego Fernando Gómez Agudelo dice que hay que subir el nivel y empieza a comprar los derechos de los libros de escritores del ‘boom latinoamericano’. Y fue la dicha porque la gente vio esas adaptaciones en horario prime y era algo de mucha calidad”.

Luzardo actuó en una versión de 72 capítulos ‘La tía Julia y el escribidor’, que para su estreno contó con la presencia estelar de su autor, el nobel peruano Mario Vargas Llosa. Otras experiencias memorables fueron Los Pérez somos así, dirigida por el argentino David Stivel, quien según Luzardo revolucionó la forma de actuar para televisión en Colombia, y ‘Los cuervos’, una de las tantas producciones en las que trabajo junto a su hermana Celmira, que fue creada por Julio Jiménez.

“Yo formé parte del reinado de Julio Jiménez. Lo que él escribía era éxito asegurado y uno tenía fijo unos personajes fuertes, densos en unos ambientes muy oscuros, de suspenso. Julio era muy neurótico y necio, pero mi hermana y yo siempre nos llevamos muy bien con él”.

Puede que el espectador intuya cómo es la vida de Luzardo por haber sido testigo de sus actuaciones durante tanto tiempo, pero hay detalles que sorprenden, como esa timidez juvenil, que en su edad adulta fue reemplazada por un riesgo que la llevó a ser piloto de carreras y a trabajar durante 20 años dirigiendo cientos de comerciales.

“Yo me di cuenta de que actuar era seguir pidiéndole a papa para las medias y eso sí ya me daba mucha pena. La publicidad fue una actividad creativa y comercial deliciosa, que me dio mi base económica para que pudiera estar tranquila y actuar en lo que yo quisiera”.
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En su carrera, Luzardo trabajó junto a sus hermanos Julio y Celmira. Foto: Claudia Rubio. EL TIEMPO

El automovilismo, la televisión y la publicidad alejaron durante unos años a Luzardo de la escena. Hizo montajes esporádicos, como una versión de ‘Rosencrantz y Guildenstern’ han muerto que dirigió Kepa Amuchastegui, pero no fue hasta 1982 que regresó a las tablas con regularidad.

La responsable de ese retorno fue su amiga y fundadora del Teatro Nacional, Fanny Mikey, quien le dijo –aquí Luzardo empieza a imitar el pesado acento argentino de Fanny–: “Mi querida, yo necesito que tu vuelvas al teatro, porque TV está bien pero tú eres una actriz de teatro, y tengo una obra a la que no te podés negar: ‘¿Quién le tema a Virginia Woolf?’”.

No se dijo más. Aquel montaje fue un éxito y abrió la veta para una nueva etapa escénica de Luzardo, que protagonizó otros montajes como ‘A puerta cerrada’, ‘Entretelones’ y ‘Panorama desde el puente’, de Arthur Miller, una de sus obras favoritas, que se montó en coproducción entre el Nacional y el Teatro Libre, bajo la dirección de Ricardo Camacho.

“Ahí estaban Celmira, Waldo Urrego, Mario Ruiz, Héctor Rivas, ‘La sílfide de Chinauta’, un maravilloso actor. Ricardo Camacho decía que si Héctor hubiera nacido en México hubiera sido un segundo Indio Fernández porque era un prodigio”, rememora Luzardo.

“Compartir escenas con Celmira siempre fue muy rico. Éramos muy amigas, muy cercanas, nos podíamos ayudar mucho”.

En el teatro sigue trabajando bajo la batuta de directores más jóvenes y compañeros de escena de nuevas generaciones, con propuestas diferentes a aquellas en las que comenzó su carrera. En ‘Las mujeres de Lorca’, por ejemplo, actúa junto a Diana Ángel, Paula Castaño y Denise Hergett, además de un coro de 30 mujeres. Es una retroalimentación deliciosa, asegura Luzardo, pues trabajar con artistas más jóvenes le permite estar recibiendo nueva información y nuevos impulsos.

La televisión es diferente, pues allí el cambio generacional es más implacable. “Es una cosa que exige tanto trabajo, es tan esclavizante, y se está produciendo mucho menos de lo que se producía hace algún tiempo –reflexiona–. Pero aparte de eso, y yo lo entiendo, las historias van para gente joven, porque es el porcentaje más grande en este país al que hay que conquistar. Hay muchos dramatizados donde el personaje mayor tiene 35 años; por ese lado lo invitan a uno a bajarle el ritmo”.

Pero en el teatro Luzardo no está dispuesta a bajar el ritmo, pues asegura que la escena se convierte en el refugio natural para los actores mayores. La actriz no puede dejar de pensar en países como Inglaterra, en los que, según ella, sí aman a sus actores, pues intérpretes como Judi Dench y Maggie Smith siguen siendo estrellas que continúan haciendo obras de teatro y películas y se mantienen vigente.

“Yo lo que sí tengo muy claro es que no voy a dejar que me llegue ningún tipo de amargura, nadie me puede quitar los 60 años bailados. Y puedo seguir actuando hasta el día que me dé cuenta de que por más que estudio no logró memorizarme el texto; entonces diré: ‘ya, tocó dedicarse solo a leer’”.

Pese a tanta experiencia acumulada, a tantas obras superadas, Luzardo estará con nervios y asustada como siempre en estas funciones en el Colón. Parece que la niña tímida sigue ahí, en su interior. “Uno esa condición no la abandona nunca, eso es como el color de los ojos, eso nunca cambia”, finaliza.

Así se prepara Consuelo Luzardo para actuar en teatro

Acompañamos a la actriz en una jornada de ensayos de la obra ‘Las mujeres de Lorca’.

Un día con Consuelo Luzardo

‘Una actriz de teatro prestada a la televisión’

Consuelo Luzardo acumula más de medio centenar de participaciones en la pequeña pantalla.

Consuelo Luzardo en la película ‘Mamá, tómate la sopa’, de 2011.

“Usted es una actriz de teatro prestada a la televisión”. Cada vez que Consuelo Luzardo se cruzaba con Ricardo Camacho, el director y fundador del Teatro Libre de Bogotá, escuchaba la frase que le decía medio en serio, medio en broma.

Cuando la política permeó con fuerza las tablas, por allá a mediados de la década de 1960, Luzardo sintió que era el momento de mirar hacia otro lado, uno que le había coqueteado pero al que se resistió durante mucho tiempo.

“La Mama (el teatro) se politizó mucho y me dediqué más a la televisión. Era una delicia porque se hacía mucha comedia, sobre todo las escritas por chilenos y españoles. Creo que las hicimos todas, por ciclos, en Punch”, recuerda la actriz bogotana.

Así abrió una puerta que jamás volvió a cerrar y que la convirtió en uno de los rostros más queridos y recordados de la pequeña pantalla de este país.

“Es distinto para quienes hemos hecho mucha y buena TV, y más en una época en la que solo había dos canales: estábamos en uno, en el otro, o en ambos”.

‘Hogar dulce hogar’, de la mano de su maestro de actuación Víctor Mallarino Botero, la introdujo en los set de las cámaras enormes y de los programas que se hacían en vivo, como el teatro. Pero la popularidad de Luzardo creció como espuma cuando se convirtió en la ‘Cuqui’, el inolvidable personaje que interpretó durante una década en la comedia ‘Yo y Tú’, que le brindó una enorme exposición y que fácilmente era en ese momento el programa más visto de la TV colombiana.

“¿Que si a las actrices de teatro solo nos conocen quienes van a teatro? Puede ser, pero creo que sigue pasando, sobre todo, con esos actores que son tan radicales, que siguen pensando que la televisión es un género menor. Es distinto para quienes hemos hecho mucha y buena TV, y más en una época en la que solo había dos canales: estábamos en uno, en el otro, o en ambos”, se ríe Luzardo.

Pese a su reticencia a hacer telenovelas, la intérprete se rindió cuando Fernando Gómez Agudelo decidió ampliar el portafolio de adaptaciones que llegaba a la pequeña pantalla. “Por ese motivo fui actriz de RTI por más de cinco años”, cuenta Luzardo.

“David Stivel fue un gran director, sobre todo, un gran maestro. Él nos enseñó a actuar para televisión en ‘Los Pérez somos así’. Nos ayudó a manejar los espacios y a aprovechar las cámaras, cómo pararnos…él nos abrió el panorama, porque nosotros seguíamos haciendo teatro en TV”, agrega.

En los años 80, y alternando la publicidad y su regreso al teatro – con ‘¿Quién le teme a Virginia Woolf?’, en el teatro Nacional-, Luzardo tuvo una de sus décadas más productivas en la pequeña pantalla: brilló en producciones como ‘La tía Julia y el escribidor’, ‘Gracias por el fuego’, ‘La tregua’, ‘Los cuervos’, ‘Amándote’, ‘La viuda de blanco’, y fue el momento de personajes inolvidables como la tía Cena, en ‘Caballo viejo’, y Magola de Granados, en ‘¿Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha?’.

“‘Los cuervos’ fueron dos años de trabajo y el final de esa telenovela fue un acontecimiento nacional”, dice Luzardo quien compartió con glorias de la actuación, como Luis Fernando Orozco, Carlos Benjumea, Franky Linero, Margalida Castro, Maruja Toro, Carlos Muñoz y Álvaro Ruiz.

Pese a que las historias han cambiado y la producción para TV se ha reducido, Luzardo no ha dejado de actuar. En los años recientes, ha actuado en series como ‘El laberinto de Alicia’, ‘La ley del corazón’ y ‘La nocturna’, en una carrera que le ha valido cuatro premios India Catalina y una nominación en los premios Macondo a lo mejor del cine colombiano.

Precisamente, en la pantalla grande ha participado en películas como ‘Pisingaña’, de Leopoldo Pinzón; ‘Mamá, tómate la sopa’ (que le mereció la candidatura al Macondo); en el corto ‘El zorrero’, junto a Pacheco y, bajo la dirección de su hermano Julio Luzardo actuó en la comedia ‘Préstame a tu marido’ y fue script en ‘Tiempo de sequía’. Actualmente, la actriz dirige la Academia Colombiana de Artes y Ciencias cinematográficas.

La Consuelo Luzardo que no es actriz

De qué se arrepiente, los momentos más felices de su vida y cómo la ve su hermano.

Consuelo, de viaje a la India con su hermana Celmira (izquierda) y su sobrina Laura.​ Foto: Archivo. EL TIEMPO

Hay dos cosas que Consuelo Luzardo tiene claras y ambas tienen que ver con la actuación:

-“Si volviera a nacer, me gustaría volver a ser actriz”
-“Desde que pueda caminar y memorizar seguiré actuando”.

Jorge Cao, Carolina Trujillo, Julio y Consuelo Luzardo, y Frank Ramírez, en la celebración de los 50 años en la actuación de Consuelo. Foto: Cortesía Julio Luzardo

Con un carácter determinante y una admirable capacidad de mantener ordenados sus recuerdos –literalmente, pues Consuelo conserva imágenes y recortes de prensa en álbumes clasificados por años-, la actriz que está a punto de cumplir 74 años de edad, asegura que la mejor época de su vida fue la de sus estudios, en la Escuela de Arte Dramático, a donde ingresó cuando tenía 14, edad a la que debutó con un personaje en ‘La casa de Bernarda Alba’.

“Otro día especial en mi vida fue cuando nació Laura, la única hija de mi hermana Celmira (fallecida, víctima de un cáncer). Es como si hubiera sido hija mía. Ser tía es lo mejor de mi vida, mi gran amor, ella tiene 30 años hoy y somos muy unidas”, cuenta Consuelo.

Consumidora desaforada de películas y lectora consumada –costumbre que aprendió de su padre-, la actriz pasa sus días en su apartamento, ubicado en un céntrico sector de Bogotá con una envidiable vista de los cerros, cuando no está ensayando para un nuevo montaje o en algún proyecto televisivo.

“Ella es prudente, como todos tenemos nuestro mal genio, pero no es el caso de ella. Es muy comprensiva”, cuenta el realizador Julio Luzardo sobre su hermana, con quien ha caminado a lo largo de su carrera por el cine, la televisión y el teatro, e incluso, en la publicidad, donde dirigió varias campañas que ella produjo.

Bajo su tutela, Consuelo actuó en la comedia ‘Préstame a tu marido’ y fue script en el corto ‘Tiempo de Sequía’. También la dirigió en el segundo año de ‘¿Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha? Y era su ‘chaperón’ cuando, durante su adolescencia, la actriz salía de parranda con sus colegas.

Los hermanos Luzardo: Celmira, Julio y Consuelo. Foto: Cortesía Julio Luzardo

“Aparte de ser una persona muy especial, de un gran corazón, de una empatía única, acompañada de una dedicación y de un sentido artístico excepcional, es la persona más correcta y profesional que yo he conocido en mi vida”, agrega el realizador.

Cuando se le pregunta a la actriz si tiene algún arrepentimiento dice que “uno de joven es muy bobo, se deja llevar por las emociones, habla en borrador. Comete muchas torpezas”.

¿Pero hay algo en concreto de lo que se arrepiente?

“De no haber estudiado música. Hubiera gozado tanto interprendo un instrumento, leyendo partituras o participando en un coro. Me pregunto por qué no me lo exigí”.

Durante el 2018 el cine disfrutó de otro récord de taquilla a nivel mundial. El recaudo total fue de casi 41.700 millones de dólares, con un pequeño incremento del 2,7% respecto de las cifras del 2017. A pesar de tener un saldo favorable en los Estados Unidos, China, Reino Unido y Corea del Sur, las cifras fueron negativas para Francia e Italia. El cine en Colombia aparentemente se mantuvo más o menos “estable” con cifras muy cercanas a las del año anterior, subiendo un insignificante 1.4% en taquilla y un 2.3% en asistencia de público. Pero si tomamos en cuenta el impacto de las nuevas salas estrenadas durante el año, el crecimiento real en el 2018 fue casi nulo para el cine en Colombia. Sin lugar a dudas, esta es la primera señal de alerta de la preocupante “desaceleración” en el crecimiento de la industria de distribución y exhibición cinematográfica en Colombia, que desde hace más de 10 años ha venido aumentando sus ingresos y la asistencia a las salas con gigantescos pasos anuales, especialmente en el 2009, 2010 y 2015. Sin embargo, desde el 2017 ya se empieza a visualizar el menor ritmo de crecimiento y para el 2019, es posible que ya empecemos a ver cifras negativas y una gran tendencia a la baja. En cuanto al cine colombiano, que para muchos ingenuos “está en su mejor momento”, tuvo una caída inesperada de más de un millón de espectadores en el 2017, y ahora otra de más de un millón y medio en el 2018.

LA TAQUILLA GENERAL COLOMBIANA TUVO UN PEQUEÑO CRECIMIENTO DEL 1,4 % FRENTE AL 2017

Con una entrada total en taquilla de $552,764 millones de pesos (el 1,4 % por encima del 2017) y 63,999,708 espectadores (el 2,3 % por encima del 2017), aparentemente el cine en Colombia logró “pasar el año raspando”, pero al tomar en cuenta las cifras generadas por las 95 salas nuevas que se estrenaron durante el año (el 2,2% de la taquilla bruta y 2,2% de espectadores) se nota que en realidad hay un claro retroceso en las cifras y no existe ganancia real sobre el año anterior, como se pensaria en un inicio. Para no ir más lejos, es interesante comparar y analizar el comportamiento del cine argentino, que es el país vecino que más se parecía a nosotros en cuanto a asistencia de cine y posibilidades de taquilla. En el 2015 estábamos por primera vez celebrando haber llegado a la cifra de los 60 millones de espectadores anuales y de haber empezado a superar al país gaucho en las cifras anuales, pero la cifra aterradora de este año (una diferencia de 20 millones de boletas), ya es para empezar a preocuparse por lo que pueda suceder aquí en un futuro no muy lejano.

Taquilla en Millones de Pesos

LAS 17 PELICULAS MAS TAQUILLERAS DEL AÑO EN COLOMBIA

Con una muy buena mezcla de animación, acción en vivo, los mejores efectos digitales posibles, música de toda índole, historias con drama, suspenso humor y un ritmo endemoniado, actores profesionales en personajes inolvidables, películas creadas para toda la familia, dinero a granel para producción, distribución, exhibición y mercadeo, es fácil ver por qué Hollywood se ha ganado el público cinematográfico del mundo año tras año.

Las 19 Millonarias

Aunque el número de películas que sobrepasaron la cifra de un millón de espectadores durante el año se redujo en dos títulos de diferencia con el año anterior, la cifra total de taquilla y asistencia aumentó un poco por encima, manteniendo un balance casi identico entre los dos últimos años. Estas 17 películas, lideradas por la última versión de Avengers Infinity War lograron acaparar el sorprendente 54,8% de la taquilla total en Colombia durante el año y el 53,5% de la asistencia de público, cifras muy significativas dentro del historial del cine en Colombia.

Avengers Infinity War logró superar por muy poquito a Rápidos y Furiosos 7 (2015),dejándola de ganadora indiscutible del honor de ser la película más taquillera en toda la historia del cine en Colombia. De las películas restantes, otra (1) casi llega a los 4 millones de espectadores, cinco (5) sobrepasaron la cifra de los dos millones y diez (10) pasaron tranquilamente por el limite básico del millón de espectadores.

De las 17 producciones, catorce (14) se exhibieron en 3D (con versiones en 2D) y solamente tres (3) se mostraron en pantalla normal, con el consecuente precio más barato de la boleta. Claramente se puede ver que el 3D es fundamental hoy en día a la hora de valorar el impacto de las películas de Hollywood sobre los resultados finales de taquilla.

95 NUEVAS SALAS DE CINE EN EL PAIS

Desde hace varios años, impulsado por el boom inmobiliario de los nuevos centros comerciales en todo el territorio nacional, sigue creciendo el número de salas de cine en el país. Con un aumento del 50,8% sobre las 63 salas del año anterior, Colombia aumentó a 95 salas en el 2018 (6 de ellas en multiplexes ya establecidos), que significan un aumento del 8,9% sobre el total de salas existentes en Colombia a fines del 2017. Así como hay nuevas salas en sitios como Soledad, Itaguí, Quibdó, Mocoa, Restrepo, Mariquita, Ocaña, La Dorada, también se siguen construyendo nuevos complejos en Bogotá, Medellín, Manizales, Valledupar, Villavicencio, y Tunja. En el año las nuevas salas lograron reunir entre todas una taquilla bruta de más de $12,271 millones de pesos y un millón cuatrocientos mil espectadores.

Nuevas Salas 2018

LOS 10 MULTIPLEXES MAS TAQUILLEROS DEL PAIS

Así como en el pasado, Cine Colombia domina casi totalmente la lista de los 10 complejos cinematográficos más taquilleros del país, con 9 multiplexes en total: 7 en Bogotá, 1 en Cali y 1 en Bucaramanga. La cadena de exhibición mexicana Cinépolis es la única por fuera de Cine Colombia en la lista, con el complejo de El Limonar en Cali. Las 111 pantallas o salas que forman este grupo élite tienen un impacto global sobre los ingresos de cine en Colombia del 21,6% de la taquilla total en pesos y el 18,4% del público, cifras levemente menores que las del año anterior.

10 Multiplexes Mas Taquilleros

LOS GRANDES EXHIBIDORES DE CINE

La exhibición cinematográfica en Colombia está dominada por cinco grandes cadenas: Cine Colombia, Cinemark, Royal Films, Procinal y Cinépolis. Entre las cinco tienen el 94,9% de la taquilla y el 93,8% de la asistencia a cine en todo el país, que representa un pequeño descenso del año anterior. A diferencia del año anterior, cuando cuatro de los exhibidores (Cinemark, Royal Films, Procinal y Cinelandia Multiplex) aumentaron su participación porcentual dentro del grupo total y cinco (Cine Colombia, Cinépolis, Cineland, V.O. Cines y Otros) sufrieron una pequeña baja durante el año en comparación con el 2016, en el 2018 solamente Cine Colombia tuvo un aumento significativo en comparación con el 2017.

Exhibidores de Cine - 2018

LOS GRANDES DISTRIBUIDORES DE CINE

Con una significativa subida de sus recaudos en el país, los seis “majors” de Hollywood siguieron dominando el mercado cinematográfico local al captar el 83,3% de la taquilla local y el 82,4% de la asistencia (versus el 80,8% de la taquilla y el 79,4% de los espectadores del año 2017). Por algo el cine de Hollywood es imbatible mundialmente en cuanto a producción y distribución de material cinematográfico.

Distribuidores de Cine 2017

LAS DISTRIBUIDORAS INDEPENDIENTES

A pesar de una pequeña baja de su pedazo de la taquilla colombiana del 13,7% al 12,4% y del 13,7% al 13% de la asistencia, la mayor distribuidora de cine independiente en el país, Cine Colombia, superó ampliamente a sus competidores locales. Quince (15) de sus producciones, del total de 124 distribuidas en el año, lograron superar la cifra mágica de los $1,000 millones de pesos de taquilla bruta cada una. Dentro de este pequeño grupo seleccionado, se encuentran cuatro (4) películas colombianas: Si Saben Cómo Me Pongo, El Paseo 5, El Reality, y Nos Fuimos Pal Mundial (dos de Dago García y dos de Fernando Ayllón).

LAS 15 MAS TAQUILLERAS DE CINE COLOMBIA

15 Taquilleras de Cine Colombia

Como en todos los últimos años, a los restantes distribuidores independientes, como Diamond Films, Cinecolor, Cineplex, Babilla, entre otros, no les quedó otra posibilidad sino la de seguir repartiéndose los sobrantes de cine europeo, francés, español, latinoamericano, independiente norteamericano, mexicano, colombiano, etc., que cada día tienen menos posibilidades de una buena taquilla o de público. De hecho, se puede decir que en el 2018 el cine independiente en Colombia vio mermada sus posibilidades en un 2,5% de la taquilla (alrededor de $13,800 millones de pesos) y el 3% de los espectadores (1’919.991 boletas), debido a la dura competencia de los “majors” de Hollywood y sus taquilleros “blockbusters”.

EL CINE “ALTERNATIVO” LUCHA POR SU PEDAZO DE LA TORTA

Con el pasar de los años, bajo la dominación apabullante de las películas en 3D, de los “blockbusters” de Hollywood que no dejan espacios para maniobrar, junto con los cambios radicales en los gustos del público colombiano o -mejor dicho- la casi total renovación del público espectador nacional, el cine “culto” o de “arte “o “especializado” ha pasado a un segundo o tercer plano, con muy poquita repercusión dentro del público que generalmente llena las salas normales con un tipo de cine de grandes masas, pero poco intelecto.

Cine Alternativo 2018

Aunque no constituyen un verdadero circuito unificado de cine, ya que todos son independientes o parte de las cadenas grandes exhibidoras, estos trece (13) complejos o salas, junto con otras cuantas más pequeñas o de programación esporádica, cuentan con unas 33 pantallas dedicadas casi exclusivamente al cine “alternativo”, representan el 2% de la taquilla y el 1,8% de la asistencia al cine en Colombia, atienden a un público que escasamente sobrepasa la cifra del millón de espectadores anualmente, pero que se mantiene constante y relativamente fiel año tras año.

Extrañamente, en un año que fue testigo de un mayor aumento en los recaudos de Hollywood y la consecuente baja de los independientes, sorpresivamente se aumentaron en el 2018 los ingresos de estas salas alternativas en comparación con el año anterior.

EN LOS FESTIVALES DE CINE Y MUESTRAS ESPECIALIZADAS, THE CLASSICS Y LA CINEMATECA DISTRITAL SUBEN MIENTRAS OTROS CAEN O DESAPARECEN

La noticia principal dentro del pequeño nicho de Festivales y Muestras Especializadas es la desaparición inesperada de INDIEBO, Festival de Cine Independiente de Bogotá, después de liderar este sector durante tres años consecutivos. Al integrarse totalmente a otras formas de entretenimiento, dejan a un lado su excepcional labor lograda en las salas de cine convencionales. Sus organizadores “creen firmemente en la democratización de la cultura y en el impacto que ésta puede tener en la sociedad y en su transformación. Le apuestan a la inclusión, educación y creación de espacios no convencionales para vivir la cultura y conectar con los habitantes de la ciudad”.

Dentro del grupo que ha quedado, sobresalen inmediatamente The Classics Festival, que logró la mejor taquilla ($87’701.300 pesos) y la Cinemateca Distrital de Bogotá, que logró el mayor número de público (18,462 espectadores) a sus diferentes exhibiciones especializadas de Cine Alternativo.

Con cifras levemente superiores al 2016 y 2017, el Bogotá International Film Festival “BIFF”, en su cuarto año, sigue en la pelea por la atención del público capitalino, pero no es mucho lo que ha logrado en estos años.

Este sector de la programación anual cinematográfica tuvo un descenso en la taquilla de un poco más de $50 millones, seguramente causado por el hueco dejado por la ausencia de INDIEBO. Con mayor competencia en el número de eventos, éste es un renglón especializado dentro de la exhibición y distribución de cine de calidad que, por su tamaño tan reducido, escasamente llega a una décima parte del 1% de la taquilla total colombiana.

Festivales y Muestras de Cine 2018

EL CINE COLOMBIANO SIGUE PERDIENDO PUBLICO

Aunque la comedia fue de nuevo la protagonista dentro del cine colombiano en el 2018 al totalizar el 70,5% de la taquilla y el 71,6% de la asistencia al cine colombiano, no pudo tapar la mala noticia del millón y medio (1’524.000) de espectadores menos en comparación con el año anterior, que a su vez ya había perdido un poco más de un millón (1’092.000) en comparación con el año 2016. Esa cifra combinada, de más de dos millones seiscientos mil espectadores es un dato muy preocupante en este momento, que se estaba pensando que el cine colombiano estaba en una buena época y que el futuro brillaba para todos. Sin embargo, el cine colombiano desde hace algunos años se ha vuelto más personalista, una extraña mezcla de documental, cine verdad y algo de porno-miseria, aunque tiene gran variedad se ha vuelto de cierta forma más exclusivista; por un lado más dirigido a las comedias de mal gusto y por el otro a las películas hechas pensando en los jurados de los festivales de cine de otros paises y costumbres foráneas, menos adaptables al peculiar y poco sofisticado gusto del público colombiano de hoy en día (el que asiste masivamente a las 17 películas más taquilleras y otras que se le parecen).

Cabe anotar que dentro de la lista de comedias del año, nueve (9) en total, se destacan las cuatro (4) producidas por Dago García Producciones ( El Paseo 5, El Reality, La Pena Máxima, y El Man del Porno) con un total de $5,564 millones de pesos de recaudo y 677,747 asistentes versus los $5,149 millones de pesos y 667,508 espectadores para las tres (3) producidas por Take One Producciones (Fernando Ayllón), Si Saben Cómo Me Pongo, Nos Fuimos Pal Mundial y Santo Cachón, donde a fin de cuentas las cifras son similares, pero Ayllón tiene la ventaja de haber hecho esos números con una película menos que las de Dago García… A la larga, las cifras no son muy altas y las últimas tres producciones en la lista, (Santo Cachón, La Pena Máxima y El Man del Porno), sean de quien sean, son absolutos fracasos económicos difíciles de duplicar.

A pesar de una relativa buena taquilla y asistencia de público al largometraje Pájaros de Verano de Cristina Gallego y Ciro Guerra, gracias a la nominación al Oscar de la Academia de su película anterior El Abrazo de la Serpiente, no fue suficiente para lograr darle una buena calificación a las primeras tres (3) películas del controvertido Estímulo Integral del FDC (Pájaros de Verano, Somos Calentura y Doble), estímulo creado a la ligera dentro de la Convocatoria de Producción del 2014 del FDC para supuestamente darle a los ganadores suficiente financiación para no tener problemas de liquidez a la hora de la posproducción/terminación de los proyectos, junto con una amplia bolsa adicional para lograr una mejor promoción en el momento de la distribución. Se esperaba que los resultados fueran parecidos a los que logran casi siempre las comedias de Dago García y Fernando Ayllón, con taquillas cerca o por encima del medio millón de espectadores en promedio. Sin embargo, las tres películas no lograron cumplir aún con las mínimas esperanzas de sus realizadores: Pájaros de Verano logró reunir (con cierta dificultad) 267,609 espectadores después de 22 semanas en cartelera, Somos Calentura reunió 37,608 boletas en unas 15 semanas y Doble quedó enterrado en el anonimato con escasos 6,395 espectadores en 6 semanas.

De ninguna manera queremos criticar la parte artística y técnica a la que han llegado estas tres producciones, ya que cumplen a cabalidad con todos los requerimientos y exigencias del mejor cine internacional. Sin embargo, al acaparar una buena parte de los dineros disponibles para producción dentro de la restringida “bolsa” anual del Fondo, se cuestionan sus resultados, especialment en la parte de la publicidad y promoción, especialmente en el caso de Doble, que pasó por la cartelera sin dejar rastro, ni para bien ni para mal. De cierta forma, pasó lo mismo con Somos Calentura, que bajo el título inicial de Buenaventura, Mon Amour, prometía un lanzamiento en Colombia y el resto del mundo absolutamente espectacular, fuera de serie. De cierta forma el “pitch” de los productores era el de hacer mucho ruido y colocar la película firmemente en la mente del posible espectador para lograr una taquilla pocas veces vista en Colombia. Tristemente, como sucede con demasiada frecuencia en nuestro país, a la hora de la verdad, a la hora clave de la exhibición nada de esto se vió, o hizo falta el dinero necesario, o los productores se aburrieron ante el reto, o no estaban a la altura de lo que habían prometido, etc., etc., etc.

Cine Colombiano 2018

(NOTA: Los títulos resaltados en color azul son los proyectos ganadores de estímulos del FDC)

Con 35 estrenos en el año (10 menos que el año anterior), el 10,4% de los 338 estrenos del año en el país, el cine colombiano solo obtuvo el 3,1% de la taquilla y el 3,4% de la asistencia, cifras que no resisten comentarios. Desafortunadamente, el cine colombiano sigue produciendo más y recuperando menos con cada año que pasa.

EL CINE INDEPENDIENTE SIGUE DOMINANDO AL CINE COLOMBIANO

La otra noticia significativa del año para el cine colombiano fue la supremacía del cine independiente vs. el cine realizado con estímulos no reembolsables del FDC. Aunque los entes oficiales (Proimágenes y Ministerio de Cultura) nunca lo mencionan -y mucho menos lo destacan- el cine independiente (aquel que no cuenta con ayudas económicas a través de premios o estímulos del estado) es el que verdaderamente sigue siendo el gran proveedor del cine que se exhibe en el país, casi desde el mismo inicio de la implementación de la Ley de Cine 814. Y ni hablar de las cifras contundentes de la asistencia de público anualmente. Para no ir más lejos, en el 2018 con 21 producciones independientes se lograron $12,517 millones de pesos de recaudo (el 72,3% de los estrenos de cine colombiano en el año) vs. los $3,983 millones de pesos de las 14 producciones ganadoras de estímulos del Fondo de Cinematografía FDC (el 23% de los estrenos nacionales).

Desde hace muchos años hemos venido insistiendo en que la Ley de Cine 814 está necesitando urgentemente una “revisión total” de los resultados logrados y un análisis muy objetivo de su gestión después de más de catorce (14) años desde su implementación. Con menos del 1% de la taquilla y la asistencia a cine en Colombia y una caída inusitada en los úlitimos seis años, se puede decir -sin lugar a dudas- que el cine creado a través de los estímulos por convocatoria de la Ley de Cine 814, supuestamente concebido inicialmente para “fomentar la industria cinematográfica” en el país, ya no está cumpliendo a cabalidad con su propósito fundamental de no solamente producir cine, sino también crear y aumentar exponencialmente ese mismo público espectador del cual se debe alimentar la industria para poder sobrevivir dentro de un mundo cada vez más competitivo.

Julio Luzardo
j_luzardo@hotmail.com

Datos estadísticos de CadBox Colombia

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En un año donde la recaudación mundial cinematográfica creció un 3%, llegando a casi $40,000 millones de dólares, donde China, Alemania, Rusia y el Reino Unido disfrutaron de buenos recaudos y la taquilla de los Estados Unidos sostuvo una caída inesperada del 2,3 %, donde el cine en Colombia se mantuvo más o menos “estable” con casi las mismas cifras del año anterior, subiendo un insignificante 2,6 % (la cifra más baja en los últimos 11 años) gracias a la apertura de 63 nuevas salas. El cine colombiano, a pesar de contar con más películas, tuvo un año bastante regular al perder más de un millón de espectadores en comparación con el 2016.

LA TAQUILLA GENERAL COLOMBIANA TUVO UN PEQUEÑO CRECIMIENTO DEL 2,6 % FRENTE AL 2016

Con una entrada total en taquilla de $544,922 millones de pesos (el 2,6% del 2016) y 62’588.142 espectadores (el 1,9% del 2016), el cine en Colombia logró seguir su ritmo de ascenso continuado, aunque el porcentaje fue poco y es el más bajo desde el 2007.

Taquilla en Millones de Pesos

Buena parte del incremento anual se debe a la apertura de complejos nuevos en Soacha, Popayán, Madrid, Santo Tomás, Soledad, Sincelejo, Neiva, Monteria y dos salas nuevas de Cinemark en Bogotá.

LAS 19 PELICULAS MAS TAQUILLERAS DEL AÑO

Clara señal de la tendencia de centrar el público cinematográfico en un pequeño número de cintas anuales es la cifra sorprendente de diecinueve (19) películas que traspasaron el selecto umbral del millón de espectadores durante en 2017, la cifra más alta de la historia del cine en Colombia, superando las dieciséis (16) cintas del año anterior.

Las 19 Millonarias

Estas 19 películas, lideradas por la última versión de Rápidos y Furiosos 8 (The Fate of the Furious), que casi llega los 4 millones de espectadores, lograron acaparar el sorprendente 53,5% de la taquilla total del año y el 52,5% del público, que son cifras que superan ampliamente las de los años anteriores.

De las 19 películas que superan el millón de espectadores, 14 fueron en 3D, con su correspondiente versión en 2D normal. Solamente 5 cintas fueron en digital normal (2D), incluyendo una colombiana, El Paseo 4, de Dago García, distribuida por Cine Colombia, estrenada a finales del 2016. En general, el 3D, combinado con sus versiones en 2D, siguen siendo una porción supremamente importante dentro del buen comportamiento de la exhibición cinematográfica al aportar el 62,5 % de la taquilla total en pesos y el 59,2 % de la asistencia de público a 40 estrenos del 2017 y 12 películas que venían de otros años. Estrictamente tomando en cuenta las funciones en solamente 3D, las estadísticas se reducen al 32,3 % y 25 %, respectivamente. A pesar de lo que puedan pensar los “puristas” y críticos, las excelentes cifras estadísticas que estamos viendo hoy en día -y desde hace varios años- se deben casi exclusivamente a la buena utilización de esta tecnología, que le brinda al espectador las dos posibilidades del 2D normal y el 3D estereoscópico.

SIGUE CRECIENDO EL NUMERO DE NUEVAS SALAS DE CINE EN EL PAIS

Continuando el crecimiento del sector de exhibición cinematográfica en el país, el 2016 no fue la excepción al inaugurar 63 salas o pantallas en 11 diferentes puntos (o complejos) en Colombia; en sitios tan diversos como Soacha, Popayán, Madrid, Santo Tomás, Soledad, Sincelejo, Neiva, Monteria y Bogotá. Entre todas lograron una taquilla bruta de más de $9,000 millones de pesos ($9’092.152.000) y una asistencia de 1’209.987 espectadores en el año; logrando el 1,7% del recaudo total en pesos y el 1,9% del público, cifras muy similares a las del año anterior.

Nuevas Salas 2016

LOS 10 MULTIPLEXES MAS TAQUILLEROS DEL PAIS

Como de costumbre, Cine Colombia domina casi totalmente la lista de los 10 complejos cinematográficos más taquilleros del país, con 9 multiplexes en total; 7 en Bogotá, 1 en Cali y 1 en Bucaramanga. La cadena de exhibición mexicana Cinépolis es la única por fuera de Cineco en la lista, con el complejo de El Limonar en Cali. Las 111 pantallas que forman este grupo élite tienen un impacto global sobre los ingresos de cine en Colombia del 22,4% de la taquilla total en pesos y el 18,5% del público, cifras levemente menores que las del año anterior.

10 Multiplexes Mas Taquilleros

LOS GRANDES EXHIBIDORES DE CINE

Como es bien sabido, la exhibición cinematográfica en Colombia está dominada por cinco grandes cadenas: Cine Colombia, Cinemark, Royal Films, Procinal y Cinépolis. Entre las cinco tienen el 95% de la taquilla y el 93,8% de la asistencia a cine en todo el país, que representa un pequeño descenso del año anterior. Cuatro de los exhibidores (Cinemark, Royal Films, Procinal y Cinelandia Multiplex) aumentaron su participación porcentual dentro del grupo total y cinco (Cine Colombia, Cinépolis, Cineland, V.O. Cines y Otros) sufrieron una pequeña baja durante el año en comparación con el 2016.

Exhibidores de Cine - 2017

LOS GRANDES DISTRIBUIDORES DE CINE

Con una muy pequeña baja en comparación con el 2016, los seis estudios grandes de Hollywood siguieron dominando el mercado cinematográfico colombiano al captar el 80,8% de la taquilla en pesos y el 79,4% de los espectadores; cifras muy parecidas a las registradas en la mayoría de los países del mundo, donde el cine es casi un sinónimo de la palabra mágica: Hollywood.

Distribuidores de Cine 2017

De los distribuidores independientes, Cine Colombia siguió dominando la competencia nacional al superar ampliamente sus cifras del año anterior, logrando el 13,7% de la taquilla total y el 14,6% del público, gracias en gran parte a la distribución de películas como El Paseo 4, Lo Que de Verdad Importa (The Healer), La La Land y casi 100 estrenos independientes de todo el mundo.

Como en todos los últimos años, a los restantes distribuidores independientes, como Diamond Films, Cinecolor, Cineplex, Babilla, entre otros, no les quedó otra posibilidad sino la de seguir repartiéndose los sobrantes de cine europeo, francés, español, latinoamericano, independiente norteamericano, mexicano, colombiano, etc., que cada día tienen menos posibilidades de una buena taquilla o de público.

EL GRAN VACIO DEL CINE “ALTERNATIVO”

Con el pasar de los años, bajo la dominación apabullante de las películas en 3D, junto con los cambios radicales en los gustos del público colombiano o -mejor dicho- la casi total renovación del público espectador nacional, el cine “culto” o de “arte” ha pasado a un segundo o tercer plano, con muy poquita repercusión dentro del público que generalmente llena las salas normales con un tipo de cine de grandes masas, pero poco intelectual.

Cine Alternativo 2017

Las pocas salas dedicadas casi exclusivamente al cine “alternativo”, que no pasan de nueve (9) con 27 pantallas (el 2,5% del total), que solamente representan el 1,9% de la taquilla y el 1,7% de la asistencia al cine en Colombia, atienden a un público que escasamente sobrepasa la cifra del millón de espectadores anualmente, pero que se mantiene constante año tras año.

LOS FESTIVALES DE CINE Y MUESTRAS ESPECIALIZADAS NO DESPEGAN

Por tercer año consecutivo INDIEBO, Festival de Cine Independiente de Bogotá, sigue liderando los festivales de cine y muestras especiales en Colombia con una taquilla total de $202 millones de pesos en el 2017 y una asistencia de 16,730 espectadores, cifras menores que en los años anteriores.

La noticia del año para este sector de la cinematografía fue sin lugar a dudas el arranque de The Classics Festival, honrando a todo ese gran cine del pasado que no se olvidará jamás, piloteado hábilmente por el gran cinéfilo que es Juan Carvajal, mejor conocido como el Director del exitoso Colombian Film Festival de Nueva York. Logró en pocos días y en solo dos salas tener llenos completos y dejar sentada muy buenas bases para el futuro.

Con cifras levemente superiores al 2016, el Bogotá International Film Festival “BIFF”, en su tercer año agónico, sigue en la pelea por la atención del público capitalino, pero no es mucho lo que ha logrado en estos años y se cuestiona su permanencia en el futuro.

A pesar de tener una pequeña caída en asistencia general de un poco más de $18 millones de pesos y un aumento significativo en el número de espectadores (17,928 más que en el 2016), con más competencia en el número de eventos, éste es un renglón especializado dentro de la exhibición y distribución de cine de calidad que, por su tamaño tan reducido -escasamente llega a una décima parte del 1% de la taquilla total colombiana- deja serias dudas sobre su futuro inmediato y a largo plazo.

Festivales y Muestras de Cine 2017

EL CINE COLOMBIANO PERDIO MAS DE UN MILLON DE ESPECTADORES EN EL 2017

Aunque el 2017 fue responsable de gran parte del recaudo de El Paseo 4 de Dago García, estrenada a finales del 2016, que se convirtió en la película más taquillera de la historia del cine colombiano, el año no fue el mejor a pesar de ser “récord histórico” en número de producciones nacionales: 45 en total. La taquilla fue esquiva para la mayoría de las producciones exhibidas, incluyendo varias comedias “comerciales” que no lograron ser aceptadas por el impredecible público colombiano.

Sobra decir que la taquilla de cine colombiano fue acaparada -como de costumbre desde hace años- por el género de comedia que dominó el 81,4% de la taquilla y el 81,5% de la asistencia. Sin embargo es triste anotar que ocho (8) de esos títulos cómicos (del total de 14 exhibidos) no lograron sobrepasar la cifra de los cien mil espectadores y se pueden clasificar también dentro de los desastres económicos del año, junto con el resto de las películas colombianas estrenadas en el año.

A pesar de las supuestas buenas cifras de recaudo y público conseguidas por los dos documentales Señorita María, de Rubén Mendoza, y Amazona, de Claire Weiskopf, el 75,6% del cine colombiano (34 películas en total) no alcanzó a llegar a la “mediocre, pero honrosa” cifra de los 50,000 espectadores durante sus exhibiciones del año; pobre resultado de un cine que no encuentra su público o un público que no encuentra su cine…

Cine Colombiano 2017

(NOTA: Los títulos resaltados en color azul son los proyectos ganadores de estímulos del FDC)

A pesar de contar con el 14,7% de los 307 estrenos del año en el país, el cine colombiano solo obtuvo el 5% de la taquilla y el 5,9% de la asistencia, cifras que no resisten comentarios alegres. Desafortunadamente nuestro cine sigue produciendo más y recuperando menos con cada año que pasa.

LOS GANADORES DEL FDC SE DESPLOMAN MIENTRAS CAE UNA AVALANCHA DE CINE INDEPENDIENTE

La otra noticia significativa del año para el cine colombiano fue la casi literal “avalancha” de cine independiente vs. el cine realizado con estímulos no reembolsables del FDC. Hasta la fecha de hoy se han estrenado 270 películas colombianas de largometraje desde que se empezó a implementar la Ley de Cine 814, que se conoce popularmente como el FDC (Fondo de Cinematografía). En ese espacio de años, desde inicios del 2004 se han realizado en Colombia 160 películas (el 59,3% del total) independientes SIN apoyo del FDC, 82 películas (el 30,4% del total) CON estímulos de Producción del FDC y 28 películas (el 10,4% del total) CON estímulos de Postproducción del FDC.

En cuanto a asistencia de público en estos años, los resultados han sido mucho más dramáticos : 25,5 millones de espectadores para el cine que no ha recibido apoyos del FDC para su realización, 8,9 millones de espectadores para los ganadores del FDC en la etapa de Producción y 1,8 millones de espectadores para los ganadores del FDC en la etapa de Posproducción. Por esa razón, las cifras del 2017 son abrumadoras: 35 películas independientes sin apoyo del FDC vs. 10 películas ganadoras del FDC, con unas cifras bajísimas de espectadores que, como se puede observar en el siguiente gráfico, casi están tocando fondo:

Con un 6,9% de la taquilla y el 8,59% de la asistencia a cine colombiano, se puede decir -sin lugar a dudas- que el cine creado a través de los estímulos por convocatoria de la Ley de Cine 814, supuestamente concebido inicialmente para “fomentar” la industria cinematográfica en el país, ya no está cumpliendo a cabalidad con su propósito fundamental y desde hace más de cuatro años está en franca caída libre…”

Julio Luzardo
jlenrodaje@gmail.com

Datos estadísticos de CadBox Colombia

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EL CINE EN COLOMBIA SIGUE ASCENDIENDO

Como prueba del ascenso del cine en Colombia durante el 2016 hay que destacar que se superó la marca de los 60 millones de espectadores anuales, las 1,000 pantallas digitales de exhibición, los más de $500,000 millones de pesos que entraron por taquilla y, además, el cine colombiano casi llega a los 5 millones de espectadores; todas cifras significativas dentro de la historia del cine nacional. Ante estas cifras “récord”, casi palidece la del aumento en taquilla y asistencia a cine en el país en comparación con el año anterior, que fue bastante bueno. Desafortunadamente, por aquellos misterios inherentes en los cambios monetarios de cada país y la repentina subida del dólar en Colombia durante el año, el país quedó en cuarto lugar de recaudo de taquilla en dólares, detrás de México, Brasil y Argentina, pero en número de espectadores quedó en tercer puesto general y segundo puesto dentro de los países de habla hispana del hemisferio.

LA TAQUILLA GENERAL COLOMBIANA TUVO UN CRECIMIENTO DEL 7,9% FRENTE AL AÑO 2015

Con una entrada total en taquilla de $531,122 millones de pesos (el 7,9% del 2015) y 61’437.941 espectadores (el 4,5% del 2015), Colombia superó ampliamente los 60 millones de boletas anuales, cifra espectacular en todo sentido si tenemos en cuenta que hace escasamente una década que las cifras eran alrededor de los 16 a 20 millones de espectadores por año. Las razones son varias: la continua y creciente proliferación de películas en 3D, los nuevos multiplexes digitales con lo último en tecnología, pero lo más importante es que las películas de Hollywood -que son las que venden más boletas y arrastran al nuevo público espectador- no solamente han sabido dar en el gusto de esa audiencia, sino en el secreto de mantenerla y aumentarla en el tiempo.

LAS 16 PELICULAS MAS TAQUILLERAS DEL AÑO

Con los dieciséis títulos de películas que lograron sobrepasar la cifra mágica del millón de espectadores, Colombia aumentó en dos el número de cintas millonarias en comparación con el año anterior. Estas 16 películas lograron acaparar el sorprendente 47% de la taquilla total del año y el 43% del público, que son cifras casi idénticas a las 14 películas millonarios del 2015.

De las 16 películas que superan el millón de espectadores, 13 fueron en 3D, con su correspondiente versión en 2D normal. Solamente 3 cintas fueron en digital normal (2D), incluyendo una colombiana, El Coco, de Dago García, distribuida por Cine Colombia. En general, el 3D, combinado con sus versiones en 2D, siguen siendo una porción supremamente importante dentro del buen comportamiento de la exhibición cinematográfica al aportar el 62,7% de la taquilla total en pesos y el 59,6% de la asistencia de público a 42 estrenos del 2016 y 8 películas que venían del 2015. Estrictamente tomando en cuenta las funciones en 3D, las estadísticas se reducen a un poco más del 50% de la taquilla y espectadores; 34,6% y 27,6%, respectivamente. A pesar de lo que puedan pensar los “puristas” y críticos, las excelentes cifras estadísticas que estamos viendo hoy en día -y desde hace varios años- se deben casi exclusivamente a la buena utilización de esta tecnología, que le brinda al espectador las dos posibilidades del 2D normal y el 3D estereoscópico.

SIGUE CRECIENDO EL NUMERO DE NUEVAS SALAS DE CINE EN EL PAIS

Continuando el crecimiento del sector de exhibición cinematográfica en el país, el 2016 no fue la excepción al inaugurar 93 salas o pantallas en 17 diferentes puntos (o complejos) en Colombia; en sitios tan diversos como Barranquilla, Bogotá, Cali, La Ceja, Medellín, Montería, Neiva, Riohacha, Santa Marta, Soacha, Valledupar, Villavicencio y Villeta. Entre todas lograron una taquilla bruta de $10,077 millones de pesos y una asistencia de 1’290.891 espectadores en el año; logrando el 1,9% del recaudo total y el 2,1% del público, cifras menores a las del año anterior.

LOS 10 MULTIPLEXES MAS TAQUILLEROS DEL PAIS

Como es ya costumbre, Cine Colombia domina en buena parte la lista de los 10 complejos cinematográficos más taquilleros del país, con 9 multiplexes en total; 7 en Bogotá, 1 en Cali y 1 en Bucaramanga. La cadena de exhibición mexicana Cinépolis es la única por fuera de Cineco en la lista, con El Limonar en Cali. Las 111 pantallas que forman este grupo élite tienen un impacto global sobre los ingresos de cine en Colombia del 23,3% de la taquilla total en pesos y el 19,3% del público, cifras levemente menores que las del año anterior.

LOS GRANDES EXHIBIDORES DE CINE

Como es bien sabido, la exhibición cinematográfica en Colombia está dominada por cinco grandes cadenas: Cine Colombia, Cinemark, Royal Films, Procinal y Cinépolis. Entre las cinco tienen el 94,8% de la taquilla y el 93,9% de la asistencia a cine en todo el país, que representa un pequeño descenso del año anterior. Todos los exhibidores -con la notable excepción de Cine Colombia en cuanto a número de espectadores- tuvieron significantes aumentos sobre sus cifras del 2015.

LOS GRANDES DISTRIBUIDORES DE CINE

El estudio del ratón Mickey, Disney Buena Vista, con películas como Buscando a Dory, Capitán América Guerra Civil, Zootopia, El Libro de la Selva, Moana, Un Buen Dinosaurio, Alicia a Través del Espejo, y -desde luego- Rogue One: Una Historia de Star Wars, entre otras menores, todas en 3D, arrasó con la taquilla colombiana. Junto con los otros cinco estudios de Hollywood, Warner, Fox, Universal, Sony y Paramount, fueron responsables del 81,4% de la taquilla y el 79,8% de los espectadores.

De los distribuidores independientes, Cine Colombia siguió dominando la competencia nacional al lograr el 10,8% de la taquilla y el 11,6% del público, gracias en gran parte a la distribución de tres películas colombianas de Dago García, El Coco, Uno al Año No Hace Daño 2, El Paseo 4 y una buena lista de más de 70 estrenos del cine independiente norteamericano y mundial, incluyendo la ganadora de siete premios en los Globos de Oro y la mayor nominada a los Premios Oscar del 2017, La La Land.

Como en todos los últimos años, a los restantes distribuidores independientes, como Diamond Films, Cinecolor, Cineplex, Babilla, entre otros, no les quedó otra posibilidad sino la de seguir repartiéndose los sobrantes de cine europeo, francés, español, latinoamericano, independiente norteamericano, mexicano, colombiano, etc., que cada día tienen menos posibilidades de taquilla o público, aunque dentro del grupo se encontraban cintas importantes como Carol, Mustang, Brooklyn, Miss Julie, entre muchas otras. Es curioso anotar que para Cine Colombia, Diamond Films y Cinecolor, el cine colombiano fue una parte muy importante de sus ganancias del año.

EL HUECO NEGRO DEL CINE “ALTERNATIVO”

Con el pasar de los años, bajo la dominación apabullante de las películas en 3D, junto con los cambios radicales en los gustos del público colombiano o -mejor dicho- la casi total renovación del público espectador nacional, el cine “culto” o de “arte” ha pasado a un segundo o tercer plano, con muy poquita repercusión dentro del público que generalmente llena las salas normales con un tipo de cine poco intelectual.

Las pocas salas dedicadas casi exclusivamente al cine “alternativo”, que no pasan de nueve locales con 27 pantallas (el 2,7% del total), que solamente representan el 1,9% de la taquilla y el 1,7% de la asistencia al cine en Colombia, atienden a un público que escasamente sobrepasa la cifra del millón de espectadores anualmente. No sobra decir que solamente las películas que logran salirse de este pequeño círculo, logran algunas taquillas medianamente aceptables.

NI FU NI FA POR EL LADO DE LOS FESTIVALES DE CINE Y MUESTRAS ESPECIALIZADAS

Por segundo año INDIEBO, Festival de Cine Independiente de Bogotá, siguió liderando los festivales de cine y muestras especiales en Colombia con una taquilla total de $261 millones de pesos y una asistencia levemente superior a los espectadores del año anterior con 20,816 en total, demostrando que una buena programación, respaldada con una excelente promoción son los dos elementos indispensables para el éxito en este tipo de eventos.

En su segundo año, el Bogotá International Film Festival BIFF (tildado jocosamente por algunos como el “Baby Biff”), tuvo un peor año que el anterior al arrojar cifras negativas del – 18,6% en taquilla y – 26,2% en asistencia en comparación con el 2015.

A pesar de tener un aumento en taquilla general de $62 millones (el 12,6% por encima del 2015) y 3,180 espectadores adicionales, éste es un renglón dentro de la exhibición y distribución de cine de calidad que, por su tamaño tan reducido, escasamente llega a una décima parte del 1% de la taquilla total colombiana, dejando serios cuestionamientos sobre su futuro inmediato y a largo plazo.

LA MEJOR TAQUILLA EN LA HISTORIA DEL CINE COLOMBIANO

Así como el 2015 se proclamó como “el mejor año del cine colombiano” por unos pocos críticos y fuera de la nominación al Oscar de El Abrazo de la Serpiente, fue muy poco lo que se vio como para justificar semejante título tan rimbombante. En cambio, ahora en el 2016 sí tenemos una buena cifra para respaldar el hecho de “la mejor taquilla en la historia del cine colombiano”, con los 4’785.740 espectadores y una taquilla de $35,425 millones de pesos. Pero, esa es la “buena” noticia.

La “mala” noticia (para algunos), es que la taquilla sigue dominada por las comedias de Dago García, Fernando Ayllón, entre otros, mientras el supuesto “buen Cine” colombiano naufraga inexorablemente dentro de cifras cada vez más reducidas y mediocres. Y, para colmo de males, los festivales internacionales, que a veces le han sonreído a unas pocas producciones colombianas, se notaron más por su gran ausencia que por sus premios. Películas como La Mujer del Animal, de Victor Gaviria, pasaron totalmente desapercibidas por el “circuito de las vanidades” de los festivales internacionales de cine.

Aunque la taquilla de cine colombiano en el 2016 subió un 38,2% por encima del año anterior y la asistencia un 34,8%, para aquellos que miran el cine “comercial” con desdén y demasiada rabia (o envidia), no fue una buena noticia, ya que se sigue demostrando la gran brecha que hay en el cine colombiano entre lo “taquillero” y lo supuestamente “artístico”. Pero la realidad es que las siete (7) comedias del año 2016 recopilaron el 83,5% de la taquilla (vs. 82% en el 2015) y el 84,9% de la asistencia (vs. 83,5% en el 2015). Para ser más concretos, las siete comedias del año generaron entradas por $29,568 millones de pesos de un total de $35,425 millones de pesos recaudados por el cine colombiano. Las restantes treinta y un (31) películas tuvieron que conformarse con los $5,856 millones de pesos que sobraron.

(NOTA: Los títulos resaltados en color azul son los proyectos ganadores de estímulos del FDC)

A pesar de contar con el 12,5% de los 303 estrenos del año en el país, el cine colombiano solo obtuvo el 6,7% de la taquilla y el 7,8% de la asistencia, cifras que escasamente llegan a la mitad de sus posibilidades. Desafortunadamente nuestro cine sigue produciendo más y recuperando menos con cada año que pasa.

LA “MALA HORA” DE LAS PELICULAS GANADORAS DE ESTIMULOS DE PRODUCCION DEL FDC

Con catorce (14) estrenos y un (1) reestreno de películas que han recibido estímulos de producción del FDC, el mayor número de producciones en sus once años de implementación, la Ley de Cine 814 demuestra claramente que está cumpliendo a cabalidad en incrementar la producción anual de cine colombiano, aunque el cine independiente siempre lo supera a la hora de la verdad. Sin embargo, los ganadores de los codiciados premios de producción del FDC hacen un cine que no despierta mucho interés en el nuevo público de cine del país. Si descontamos el único reestreno significativo del año, El Abrazo de la Serpiente, que le debe su buena taquilla de 340,902 espectadores en el año casi totalmente al desbordado interés mediático de la nominación al premio Oscar del 2016, queda la desoladora cifra de 169,151 espectadores para repartir entre los restantes 14 títulos; un triste promedio de 12,082 espectadores por cada uno. ¿No será ya hora de cambiar radicalmente las reglas del juego en la escogencia de los ganadores anuales del FDC?

Julio Luzardo
j_luzardo@hotmail.com

Datos estadísticos de CadBox Colombia

Partiendo de la base que la taquilla o el público en el cine es como la sangre en el cuerpo humano; si se acaba la sangre, el cuerpo muere. Así mismo, si no hay taquilla o muy poca, el cine se estanca y también se muere paulatinamente. En este momento, después del monumental alboroto que se le ha hecho en la prensa, la televisión y las redes sociales a la merecida nominación de El Abrazo de la Serpiente de Ciro Guerra, se han pasado por alto unos hechos supremamente dicientes para la industria de cine en Colombia. Sin nada de prensa, sin grandes titulares, sin fotos o “selfies” al lado de la Directora de Proimágenes o de la Ministra de Cultura, pasaron casi desapercibidas por todos; dos películas -dos comedias colombianas- y el reestreno de la nominada al Oscar, que lograron entre las tres el 25% del público de cine en Colombia en el primer mes del año y después de catorce semanas exitosas en cartelera, El Abrazo de la Serpiente también logró sobrepasar con creces la cifra mágica de un millón de dólares de recaudo en 93 salas de cine en Estados Unidos, un hecho sin precedentes para una película colombiana en el mercado cinematográfico más complicado y difícil del mundo

Para una balbuceante “industria de cine” como la colombiana, que se debate entre un creciente número de títulos anuales y un igualmente mermado público asistente a la mayoría de ellas, esta es una noticia extraordinaria, que deja al descubierto el viejo debate de siempre: “Arte vs. Comercio”, perfectamente reflejado en estas tres cintas, que a la vez demuestran la parte económica del asunto y también el artístico. Desafortunadamente, también hace resaltar aún más el descuido total de este tema tan crítico de la Distribución y Exhibición del cine colombiano por parte de los productores y -lo que es mucho más grave- del Consejo de Cinematografía CNACC y su flamante “Ley de Cine 814 del 2003” donde este asunto primordial para la buena salud del medio nunca ha sido una prioridad.

¡QUE VIVA LA FIESTA!

Aunque los premios y menciones en los festivales de cine son la mejor vitrina para demostrar la supuesta buena labor de Proimágenes y el Ministerio de Cultura, en la realidad no son tan importantes o tan significativos como les parece a los entes gubernamentales. Ya son tantos los festivales de cine que existen en el mundo, que su importancia es cada vez menor. Y por esa razón sus premios, nominaciones, inscripciones, galardones, laureles, etc., etc., pierden relevancia con cada día que pasa. Además de ser tremendamente efímeros y variables, así como en un año se vuelven el “mejor momento en la historia del cine colombiano”, en el siguiente pasan de agache y nadie se acuerda de nada. En la práctica los premios en los festivales se reducen a los gustos personales de unos pocos jurados multinacionales (unos calificados y otros definitivamente no) seleccionados al azar o por conveniencia, que tienen que ver tandas de películas una tras otra en jornadas interminables de sol a sol mientras los asistentes al festival no hacen sino comer, beber, rumbear, pantallear y tomarse selfies. Y, desde luego, que a algunos pocos fanáticos del séptimo arte hasta les sobra tiempo para ver una que otra película. Sin embargo, en la realidad el proceso no es el más “profesional” que uno se imagina o que pueda esperar y siempre existen manipulaciones y presiones externas que hacen que películas de ciertos países o regiones tengan mejores posibilidades que otras. Y, desde luego, no pueden faltar los “premios de consolación” o “los premios del público” (que a veces parecen ser la misma cosa), fundamentales para satisfacer a ciertas producciones, personas, personajes o países, que las reciben por simplemente estar presentes en el festival o por alquilar un costoso “stand” dentro del certamen. Al fin y al cabo, los festivales son un gran negocio multimillonario que necesita crecer y generar más ingresos cada año y el intrincado “juego político” es parte fundamental de su esquema exitoso. Es ingenuo pensar que de ese “caldo trasnochado” de intereses personales, intrigas y el consabido “yo te invito, si tú me invitas” y el “yo voto por tu película, si tu votas por la mía”, pueda salir un calificativo veraz de la calidad de las cintas ganadoras …y por qué no, también de las perdedoras.

Colateralmente, es triste saber que Colombia es más reconocida en estos grandes festivales internacionales por sus costosas y ostentosas fiestas que por sus películas. En resumidas cuentas, los festivales son otro “gran negocio” para generar noticias de prensa a granel y justificar la millonada despilfarrada. Pero qué carajo, ¡Que viva la fiesta!

A pesar de todos los “peros”, un concurso que brilla claramente por encima de todos siempre han sido los premios de la Academia de Artes y Ciencias de la industria cinematográfica norteamericana. Como todo en la vida, los premios Oscar de la Academia no son perfectos, pero en términos generales no dependen de grupitos pequeños “sui generis” de jurados, sino del respaldo de toda una industria, que es la que desde hace muchísimos años maneja literalmente el cine en todo el mundo. Y lo mejor de todo, es que son unos premios que el público general reconoce y admira, aunque no los comprenda muy bien.

Por eso el gran revuelo sobre la nominación a Mejor Película Extranjera de El Abrazo de la Serpiente porque en “los Oscar” una nominación es casi tan significativa como el hecho mismo de ganarse la estatuilla dorada. Sin exageración, esa sola nominación vale más que todos los premios de todos los festivales reunidos juntos. Llegar allá no es fácil y volver a repetir, casi un milagro. Por eso resaltamos el éxito de taquilla en Colombia y especialmente en Estados Unidos, que en el arqueo final va a rendir frutos mucho más significativos que los de la nominación.

 

EN ENERO EL CINE COLOMBIANO DOMINO LA CARTELERA DE CINE EN COLOMBIA

También pasaron totalmente desapercibidos por la gran mayoría las tres cintas que permitieron que el cine colombiano empezara bien el año cinematográfico, al prácticamente dominar la cartelera local con el 24,65% de la taquilla y el 27,85% de los espectadores. Desde el primer día del año, la nueva película de Dago García, Uno Al Año No Hace Daño 2″, entró a la cartelera nacional en segundo puesto del ranking con 69,674 espectadores en 261 pantallas, levemente detrás de la cinta animada de Pixar, Un Gran Dinosaurio, con 81,112 espectadores en 298 salas. Sin embargo debemos resaltar que la película de Pixar estaba de estreno absoluto y la de Dago García ya llevaba 550,785 boletas vendidas en su primer semana, después de su acostumbrado estreno anual el 25 de Diciembre del año anterior.

Como para no dejar dudas, el 7 de Enero se estrenó otra comedia colombiana que inmediatamente irrumpió con una estupenda taquilla, Usted No Sabe Quien Soy Yo, del mismo realizador de Se Nos Armó la Gorda, Fernando Ayllón, que sorprendió a todos. Al terminar su exitosa carrera de 7 semanas en cartelera, la película recaudó más de $4,832 millones de pesos y 637,903 espectadores, un verdadero récord para una película con muy poca propaganda pagada, sin apoyo de canal de televisión o estímulo de producción del FDC, pero con un excelente título y un boca-a-boca excepcional.

 

UN REESTRENO APRESURADO Y UNA TAQUILLA INESPERADA

Para aprovechar los premios cosechados hasta la fecha, como los 8 Premios Macondo de la Academia de Artes y Ciencias Colombiana y la exagerada atención prestada a la nominación al Oscar de El Abrazo de la Serpiente, sus productores y la distribuidora Cinecolor Films decidieron reestrenar la película prematuramente el día 25 de Diciembre del 2015 con resultados más bien modestos, aumentando el recaudo total por el año a 111,481 espectadores, que no fue nada espectacular.

Sin embargo, después del 14 de Enero, cuando se anunciaron los nombres de las 5 películas finalistas para Mejor Película Extranjera, incluyendo desde luego a El Abrazo de la Serpiente, el interés en la película colombiana se disparó inmediatamente, logrando para inicios de la cuarta semana del año, el jueves 21 de Enero, entrar a un total de 115 salas en todo el país. El 30 de Marzo al terminar toda su carrera de exhibición en el país, la película había durado casi un año (45 semanas) en constante exhibición, recaudando un total de $3’848.624.500 pesos en taquilla (US$1’282.875 dólares) y 451,894 espectadores, seguramente un récord de duración para una película de cualquier nacionalidad en los cines de Colombia para este nuevo milenio. Sin embargo, la comedia de Fernando Ayllón, Usted No Sabe Quien Soy Yo, logró en escasas 7 semanas superar fácilmente esas cifras, donde no quedó la menor duda del tipo de cine que más le gusta a nuestro público colombiano.

EVALUACION FINAL

Sin intentar hacer una evaluación del tema Arte vs. Comercio, que es un tema tan espinoso y controvertido como lo son la política y la religión, podemos ver que la solución para nuestro cine se encuentra en un punto intermedio entre lo logrado por El Abrazo de la Serpiente, por un lado, con toda la promoción imaginable y la apertura de mercados internacionales, y lo alcanzado por Usted No Sabe Quien Soy Yo, del otro lado; sin promoción, sin inversionistas, sin canal de televisión y sin apoyo inicial del FDC. Ambas se encuentran en polos opuestos, pero ambas contribuyen a crear metas alcanzables para los nuevos cineastas que vienen detrás y no saben muy bien qué les depara el destino en el corto, mediano y largo plazo.

UN DATO PREOCUPANTE PARA TENER EN CUENTA

A pesar de las buenas noticias, lo más preocupante de todo, muy por encima de la pelea de Arte vs. Comercio, es el eterno problema de la rentabilidad del cine colombiano. Si reunimos todas las entradas de taquilla en Colombia y el exterior de El Abrazo de la Serpiente en Estados Unidos, Argentina, Austria, Grecia, México, Portugal, España, Uruguay, y otros -incluyendo Francia y Alemania- de los que ha sido imposible conseguir algún dato en Internet, la cifra total recuperada es de US$2’892.192 dólares, que seguramente sobrepasará muy pronto los $3 millones fácilmente. Esta es una cifra muy grande y muy significativa, pero tristemente no le llega completa a los bolsillos de sus productores. Desafortunadamente, un dato que no muchos saben es que el productor de una película es el que menos recibe a la hora de repartir la torta de ganancias, donde se alimentan exhibidores (60%), distribuidores(5 al 10%), el VPF (?), la publicidad (?) y en Colombia, hasta el FDC (5% del neto), así que al que ha hecho todo el trabajo -el productor, en representación de la película- no le queda sino más o menos un 25% del total, en el mejor de los casos. Para El Abrazo de la Serpiente esto le puede representar más o menos unos $720,000 dólares para abonarle a una inversión de más de millón y medio de dólares, según el dato global reportado por sus productores, así que la gran pregunta para cerrar es: ¿qué se puede esperar del resto del cine colombiano que no le llega ni a los tobillos a esta producción…???

Datos estadísticos de CadBox Colombia

 

A pesar de frases desinformadas como “el cine colombiano pasa por el mejor momento de su historia” (*) y todas las gacetillas, desprovistas de cualquier análisis objetivo, que siempre acompañan cualquier comunicado del Ministerio de Cultura, Proimágenes y el CNACC, el cine colombiano está ante una grave crisis de fondo, que nadie quiere reconocer. Pero -como se dice popularmente- “no hay nadie más ciego que el que no quiere ver”. Tristemente, la realidad es que nuestro cine ha perdido mucho en los años que lleva desde que se inició el nuevo período de la implementación de la Ley de Cine 814 en el año 2003.

EL INCREIBLE “BOOM” DEL ARRANQUE DE LA LEY DE CINE

Haciendo un poco de historia, el comienzo de la Ley de Cine en el 2006 con el estreno de Soñar No Cuesta Nada -título tremendamente profético- fue absolutamente espectacular con el rotundo éxito de seis películas financiadas en parte con los primeros estímulos del FDC (Fondo de Cinematografía), que llenaron los teatros con casi cuatro millones de espectadores en una época de pocas salas de exhibición y muchísimo menos público que el de hoy en día(**).

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Cuatro de las películas fueron ganadoras de la Convocatoria de Producción del 2005 y dos de la Convocatoria del 2006. Una de ellas, Paraíso Travel, fue la película más taquillera de cine en Colombia en el 2008, por encima de todas las películas exhibidas ese año en el país. Las seis producciones todas fueron de “género”, con excelente producción, actores profesionales, temas muy variados que no incluían la comedia popular, que además gustaron al público espectador, que las apoyó totalmente. Ante la sorprendente respuesta del público y la aceptación incondicional por parte de los exhibidores nacionales, se pensó que gracias a la Ley 814, el cine en Colombia había arrancado en serio.

LA ILUSION SE ESFUMO RAPIDAMENTE

Después de la Convocatoria de Producción del 2007, se empezó a romper rapidamente ese globo de esperanza, los ganadores empezaron a demorarse más de la cuenta en las entregas contractuales de sus producciones, las buenas producciones de “género” desaparecieron paulatinamente y el público empezó a darle la espalda al cine colombiano ante la ausencia de películas interesantes. Y a pesar de haber logrado subir un poco el número de producciones anuales entre el 2007 y el 2009, las ganadoras de los estímulos gubernamentales literalmente “tocaron fondo” en el 2010 cuando se estrenó solamente una película ganadora de la Convocatoria de Producción del FDC, cuando lo lógico habría sido entre 7 a 9 producciones. Y, encima de todo, más o menos desde la Convocatoria de Producción del 2011, los jurados escogidos por Proimágenes y el Ministerio de Cultura empezaron a premiar exclusivamente proyectos del mal llamado “cine de autor”, que no ha logrado encontrar su público dentro de la nueva dinámica del cine actual mundial, dominado totalmente por las grandes super-producciones de Hollywood, que son las preferidas de las audiencias del mundo entero. Su tratamiento general, más de estilo francamente documental, con actores “naturales”, dirigidas en su mayoría por realizadores haciendo sus primeras películas, no dieron la talla del cine de ficción realizado a inicios de la implementación de la Ley.

LAS POBRES CIFRAS DEL PRESENTE AÑO

En gran contraste con las primeras seis películas ganadoras de las Convocatorias de Producción del FDC, las últimas siete cintas (todas exhibidas este año), no lograron recopilar sino 224,953 espectadores en total, el escaso 5,89% de las primeras seis, a pesar de contar con las tres películas seleccionadas en el Festival de Cine de Cannes este año. Y lo peor de todo, es que los dos años anteriores arrojaron cifras igualmente mediocres: 249,088 espectadores en el 2013 y 358,209 en el 2014.

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Nuestra intención no es entrar a comparar o calificar las cualidades artísticas de unas películas con otras, ya que las primeras fueron hechas para el público general y las últimas para los jurados de los festivales de cine europeos. Y el público, que a final de cuentas es el que paga por ver lo que le gusta, ha tomado su sabia decisión en cuanto a comprar la boleta de lo que le interesa verdaderamente.

EL COMODO CHIVO EXPIATORIO

Para justificar las bajas entradas al “cine de autor” en Colombia, se ha decidido acusar a los exhibidores de cine por no “sostener a pérdida” en cartelera las películas que francamente no producen sino bostezos dentro del público general. En primer lugar, las salas de cine son un negocio 100% privado, que se maneja como cualquier negocio, no le pertenecen al gobierno ni a Mincultura y no están obligadas a exhibir producto que no responde a las reglas normales del negocio. De hecho, ni siquiera reciben “estímulos” del FDC, como los productores de cine, a los que les regalan la plata para hacer el cine que se les antoje, pero sí tienen que responder por la cuota impositiva de la Ley de Cine 814 (8,5% de sus entradas netas), que es la que alimenta los dineros que se riegan por toda la cadena de producción cinematográfica a través de las Convocatorias por Concurso y Automáticas del FDC.

Sin embargo o a pesar de estos ataques injustificados, casi todas las películas colombianas se exhiben teatralmente o tienen mayores posibilidades de exhibición que en casi cualquier otra parte del mundo, aunque muchas veces gran parte de su éxito puede depender del “músculo” que tenga dentro de la industria el distribuidor con el que se decidan asociar a la hora de salir a salas. Obviamente, películas malas, de muy baja calidad técnica, amateur o de temas poco aceptables, van a tener enormes dificultades en encontrar algún distribuidor que se interese por distribuirlas, y “ese” es un punto definitivo. Además, la última alternativa, la de distribuir personalmente (que algunos hacen en franca desesperación), es la muerte comercial más que asegurada y muchos son los que han salido “chamuscados”.

EL MITO DE LAS SEMANAS EN CARTELERA

Por alguna extraña razón los nuevos productores, que no tienen mucha experiencia en el asunto, se quejan no solamente de la competencia de las producciones de Hollywood (que irónicamente son las que alimentan los fondos del FDC), sino de la poca duración de sus “obras maestras” en los teatros, como si dos o tres semanas adicionales pudieran cambiar el destino de una pelicula de baja taquilla. En general, película que entra mal, sigue mal y termina mal… o peor.

LA INFLUENCIA DE LA LEY DE CINE ES CADA VEZ MENOS IMPORTANTE PARA LA INDUSTRIA

Debido a la falta de análisis y renovación dentro de la estructura del manejo de la Ley de Cine por parte de Proimágenes, Mincultura y el CNACC, la terca insistencia en la supuesta independencia y transparencia de los jurados extranjeros que escogen los proyectos ganadores a su gusto sin saber absolutamente nada del cine colombiano, la influencia inicial de la Ley de Cine y sus aparentes beneficios se han ido diluyendo en estos años con mayor velocidad que el aumento de sus ingresos gracias a las grandes taquillas del cine de Hollywood. Las Convocatorias -así como las becas de Mincultura- se están volviendo una simple “bolsa de empleo” fácil para el creciente número de desempleados que producen las facultades de cine anualmente y -como si fuera poco- los “premios gordos” siempre se los llevan “los mismos de siempre”, que solamente piensan en festivales y alfombras rojas y poco les importa la reacción del público colombiano.

Aunque el CNACC, Proimágenes y Mincultura insisten en tratar de convencer a todo el mundo que el aumento de películas anuales se debe totalmente a los beneficios de la Ley, la realidad es que este año, así como casi todos los anteriores, la mayoría de la producción no está apoyada en los estímulos monetarios del FDC, sino en el esfuerzo personal de cada uno de los productores independientes que siguen creyendo en las posibilidades de un cine que no tiene que estar atado a los gustos personales y a las dudosas decisiones de unos pocos jurados. De las 32 películas colombianas exhibidas hasta el 30 de Noviembre, solamente 7 empezaron sus rodajes con plata inicial del FDC, un escaso 21,88%. Y ni para qué hablar de los resultados de taquilla. De los 2’989.111 espectadores a cine colombiano en los 11 meses del año, solamente el 7,69% pertenece a las 7 producciones ganadoras de los estímulos del FDC.

LOS DAÑOS COLATERALES

No es ningún misterio la baja taquilla de muchas películas colombianas ultimamente, pero es triste ver películas excelentes como El Elefante Desaparecido, Antes del Fuego, Corazón de Leon, Siempreviva y Suave el Aliento relegadas a una mala taquilla debido al “daño colateral” de otras producciones.

TAQUILLA CINE INDEPENDIENTE (más de 100,000 espectadores)

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105,340 espectadores

En un año donde 7 películas sobrepasaron el millón de espectadores, 4 sobrepasaron los 2 millones, 1 los tres millones y 1 los 4 millones, las estadísticas del cine colombiano son francamente vergonzosas en comparación. A 30 de Noviembre las 32 películas colombianas representaban el 10,49% de los 305 estrenos del año, pero solamente el 4,68% de la taquilla y el 5,46% de la asistencia, cifras muy por debajo de sus grandes posibilidades.

LA SORPRESA DEL AÑO

Colombia Magia Salvaje 720x316

Ya no es sorpresa que una de las películas más taquilleras del presente año fue el documental Colombia Magia Salvaje, que obtuvo una entrada de 2’354.588 espectadores hasta el 30 de Noviembre, colocándola en el puesto número cuatro de las películas más taquilleras de año. La verdadera sorpresa es que el documental no es colombiano ya que la mayoría de su equipo técnico es extranjero y fue un trabajo “de encargo” pagado por Almacenes Éxito y Ecoplanet, donde se ignoró olímpicamente a los grandes profesionales nacionales (***), entre cineastas y biólogos, que han dedicado su vida a recopilar la biodiversidad de nuestro país y son los que verdaderamente se deberían haber contratado para este trabajo; no por simple chauvinismo, sino por calidad y experiencia, ya que todo lo que se ve en el documental ya lo habían filmando y documentando desde hace años nuestros especialistas en la materia. En fin, eso es típico de un país sin memoria donde jamás se valora lo propio.

Aparte del mal sabor que deja la injusticia de la contratación de extranjeros menos capacitados para un trabajo como éste, la gran respuesta del público colombiano nos señala sin ninguna equivocación el tipo de cine que quiere ver. De hecho, el documental superó en más de 700,000 espectadores a Una Vez al Año No Hace Daño, de Dago García, que ha sido la película más taquillera en la historia del cine colombiano.

CONCLUSION

Hemos resaltado con cifras exactas el gran abismo que existe entre los inicios de una Ley que “pintaba bien”, pero que desafortunadamente no se ha sostenido en el tiempo debido a la falta de un análisis serio y continuado por parte de los entes gestores, que no cuenta con la autocrítica básica ante situaciones adversas como la falta de público y el oneroso VPF, que no ha tomado en cuenta la necesidad imperante de apoyar a la distribución/exhibición como parte fundamental del proceso cinematográfico, que no ha visto o no ha querido ver las fallas de una industria en crisis que ningún premio efímero va a resucitar milagrosamente. Hay que empezar a ver las cosas como son en la realidad y no solamente endiosar y resaltar las cifras del dinero que entra en números cada vez mayores, ciegamente ignorando al público colombiano que está ansioso de volver a ver ese tipo de cine que impulsó el inicio de la Ley y que se ha diluido en estos años y se encuentra francamente a la deriva…

Julio Luzardo
j_luzardo@hotmail.com

Datos estadísticos de CadBox Colombia

 

 

(*) Oswaldo Osorio – “Las Burbujas del Cine Colombiano” – Revista Kinetoscopio de Medellín, No. 111, de noviembre de 2015.
(**) 20 millones de espectadores en el 2006 y 18 millones en el 2007 y 2008, en comparación con los 60 millones de este año.
(***) Son muchos los profesionales, como Fernando Riaño, Eduardo Restrepo, Jacques Marchal (QEPD), Héctor Acebes -que conocemos personalmente- junto con un grupo grande de biólogos, expertos reconocidos en el país y en el exterior, que jamás han tenido acceso a los fondos económicos necesarios para hacer su trabajo con la dignidad necesaria. Y si se trata de la técnica, el “pionero mundial” de las filmaciones aéreas con Drones fue el colombiano Carlos Hoyos (QEPD), que introdujo con gran éxito esta forma de filmación en Hollywood hace muchísimos años y Foto Rudolf, fotografía panorámica y publicitaria, de aeronaves en vuelo, cenital y cartográfica, pioneros absolutos de esta técnica en el país. Así que en Colombia no somos ningunos neófitos en este tipo de trabajos.

UN AÑO EXCEPCIONAL PARA EL CINE EN COLOMBIA

El cine, ante todo es un negocio, y como tal el año 2015 fue excepcional en casi todas las áreas: el incremento de taquilla general durante casi todo el año se mantuvo alrededor del 30% por encima del año anterior, cerrando el 31 de Diciembre con un poco más del 28%. Gracias a los más de 12 millones de espectadores que representa esta cifra, Colombia está a un paso de llegar a los 60 millones de espectadores de cine anuales, reafirmando su posición como el segundo mercado cinematográfico más grande de habla hispana en las Américas, después de México. El “boom” de los centros comerciales en todo el país ayudaron a incrementar el número de pantallas de cine hasta sobrepasar la cifra de 900 salas, que la pone por encima de Argentina, nuestro competidor más cercano en la región. El cine colombiano logró sobrepasar las cifras de taquilla y asistencia del año 2012, que hasta ahora era el mejor año en la historia de nuestro cine. Un documental sobre Colombia, que no clasifica como película colombiana, logró sobrepasar los 2 millones de espectadores y colocarse en el puesto número cuatro del ranking anual, junto a la cinta Uno Al Año No Hace Daño de Dago García, que quedó en el puesto número trece. Y, como para cerrar con broche de oro, por primera vez en la historia, una película nacional, El Abrazo de la Serpiente , logró quedar dentro de las 5 películas finalistas para el Oscar por Mejor Película Extranjera, y es muy factible que tenga una buena posibilidad de pelearse la codiciada estatuilla de Hollywood, que es y siempre será el premio más importante y significativo del mundo cinematográfico.

LA TAQUILLA GENERAL COLOMBIANA AUMENTO EN UN 28,18% POR ENCIMA DEL AÑO ANTERIOR

Con una entrada en taquilla de $492,192 millones de pesos y 58’803.809 espectadores, Colombia se acerca a los 60 millones de boletas anuales, cifra espectacular en todo sentido si tenemos en cuenta que hace escasamente una década que las cifras eran alrededor de los 16 a 20 millones de espectadores por año. Las razones son varias: la proliferación de películas en 3D, los nuevos multiplexes digitales, pero lo más importante es que las películas de Hollywood -que son las que venden más boletas- han sabido dar en el gusto del nuevo público espectador.

LAS 14 PELICULAS MAS TAQUILLERAS DEL AÑO

Con los catorce títulos de películas que lograron sobrepasar la cifra mágica del millón de espectadores, Colombia duplicó exactamente el mismo número de cintas del año anterior. Sin embargo, la suma de taquilla fue mayor en casi $70,000 millones de pesos y 8 millones adicionales de espectadores. Además, estas 14 películas lograron acaparar el sorprendente 47,92% de la taquilla total del año y el 46,63% del público con solamente una pequeña participación del 5,6% dentro del total de las 269 películas estrenadas en el año.

Según los datos de Cadbox, en el 2015 no se exhibió una sola película en el territorio colombiano en copia de 35mm, así que la penetración digital en la exhibición cinematográfica en Colombia es total. De las 14 más taquilleras, 10 fueron en 3D y 4 en digital normal, número igual al 2014. En general, el 3D sigue siendo una porción muy importante dentro del buen comportamiento de la exhibición cinematográfica al aportar el 39,41% de la taquilla total en pesos.

SIGUE CRECIENDO EL NUMERO DE NUEVAS SALAS DE CINE EN EL PAIS

Continuando el crecimiento del sector de exhibición cinematográfica en el país, el 2015 no fue la excepción al inaugurar 68 salas o pantallas en 18 diferentes puntos de Colombia; en sitios tan diversos como Medellín, Girardot, Bucaramanga, Cali, Bogotá, Chía, Pasto, Caucasia, Yumbo, Funza, Apartadó, Riohacha, Pereira y Barranquilla. Entre todas lograron una taquilla bruta de $13,764 millones de pesos y una asistencia de 1’894.533 espectadores en el año; logrando el 2,80% del recaudo total y el 3,22% del público.

(Nuevas salas estrenadas en Colombia durante el año 2015)

La empresa costeña Royal Films, con 6 multisalas en Medellín, Girardot, Pasto, Caucasia, Yumbo y Riohacha, fue la de mayor crecimiento en el año, así como también lo fue en el 2014. La también empresa de la costa caribe, Cineland, abrió dos complejos en Funza y Apartadó. Mientras tres de los grandes, Cine Colombia, Cinemark y Cinépolis, abrieron un complejo cada uno, y Procinal le añadió tres pantallas a Portal de la Sabana en Bogotá. Las restantes cinco salas pertenecen a entidades independientes de los circuitos grandes como Maloka, Cámara de Comercio de Pereira, Cinemateca del Caribe, Museo de Arte Moderno de Medellín y Centro Ático de Bogotá, que hasta ahora ingresan a la base de datos de Cadbox, aunque su programación no es muy constante y depende más de producto alternativo o funciones y festivales de cine especializados.

LOS 10 MULTIPLEXES MAS POPULARES DEL PAIS

Como ya es costumbre, Cine Colombia domina en buena parte la lista de los 10 complejos cinematográficos más populares del país, con 8 multiplexes; 7 en Bogotá y uno en Barranquilla. La cadena de exhibición mexicana Cinépolis sigue en la lista con dos multiplexes; El Limonar en Cali y Calima en Bogotá. Centro Mayor, Las Américas y Gran Estación en Bogotá siguen liderando como los multiplexes más rentables del país. Las 103 pantallas que forman este grupo élite tienen un impacto global sobre los ingresos de cine en Colombia del 23,87% de la taquilla en pesos y el 20,04% del público, cifras levemente menores que las del año anterior.

LOS GRANDES EXHIBIDORES DE CINE

La exhibición cinematográfica en Colombia está controlada por cinco grandes cadenas, Cine Colombia, Cinemark, Royal Films, Procinal y Cinépolis. Entre las cinco tienen el 95,01% de la taquilla y el 94,54% de la asistencia a cine en todo el país. Aunque Royal Films es la No. 3 en el ranking anual general, es la que más salas nuevas está abriendo en el país y la que ostenta el puesto No. 2 en el aumento de taquilla sobre el año anterior.

HOLLYWOOD DOMINA TRANQUILAMENTE LA DISTRIBUCION DE PELICULAS EN COLOMBIA

El estudio Universal, con películas tan emblemáticas como Rápidos y Furiosos 7, Minions, Mundo Jurásico y 50 Sombras de Grey, fácilmente dominó la cartelera colombiana durante el año, junto a los otros 5 grandes (o”Majors”) de Hollywood, Disney, Fox, Warner, Columbia/Sony y Paramount, llevándose entre todos el 77,74% de la taquilla y el 75,17% del público.

De los independientes, Cine Colombia arrazó con toda la competencia nacional al lograr el 16,02% de la taquilla y el 17,88% del público, gracias en gran parte a la distribución de Colombia Magia Salvaje, Los Juegos del Hambre: Sinsajo Final, las dos películas de Dago García, Uno Al Año No Hace Daño 1 y 2, y El Ultimo Cazador de Brujas. Una nueva distribuidora, Diamond Films, y una más o menos reciente, Cinecolor Films, dominaron al resto de los independientes con el 3,57% de la taquilla y el 3,90% del público, con producto como las colombianas, Güelcom to Colombia y El Abrazo de la Serpiente, respectivamente. y, coincidencialmente, UIP (la empresa distribuidora de Universal, Columbia y Paramount), logró casi $5,000 millones de pesos en taquilla con las dos películas de Fernando Ayllón, Se Nos Armó La Gorda y su secuela, Se Nos Armó La Gorda Recargada y una películita de la Abeja Maya.

EL CINE “ALTERNATIVO”

A los restantes distribuidores independientes, como Cineplex, Babilla y Procinal, entre otros, no les quedó otra posibilidad sino la de repartirse los sobrantes de más de 155 títulos de cine alternativo europeo, francés, español, latinoamericano, independiente norteamericano, mexicano, colombiano, etc., que cada día tienen menos posibilidades de taquilla o público, aunque dentro del grupo se encuentran cintas importantes como la chilena El Club de Pablo Larraín, la española La Isla Mínima, Polvo de Estrellas de David cronenberg, la uruguaya Mr. Kaplan, entre muchas otras.

Los festivales de cine y muestras especiales tuvieron otro año difícil a pesar de los más de 20,000 asistentes de Indiebo Festival de Cine Independiente de Bogotá y la poca resonancia del nuevo Bogotá International Film Festival BIFF.

EL IMPREDESCIBLE CINE COLOMBIANO

El cine colombiano se debatió entre las buenas y las malas noticias en un año lleno de incongruencias, donde muchos críticos lo aclamaron como “el mejor año del cine colombiano” por la buena representación de tres películas en el Festival de Cine de Cannes y la nominación al Oscar por Mejor Película Extranjera de El Abrazo de la Serpiente, posiblemente ignorando detalles que van más allá de lo netamente honorífico y subjetivo, que conducen a mayores inquietudes por el futuro de nuestro cine.

Para resaltar es la cifra de 3’550.247 entradas a cine colombiano en el 2015, la cifra más alta en toda su historia y las 37 producciones exhibidas durante el año, otro hito como para enmarcar. Sin embargo, a pesar de tener el 13,75% de los 269 estrenos del año, el cine colombiano solo obtuvo el 5,21% de la taquilla y el 6,04% de la asistencia, cifras absolutamente mediocres ante las circunstancias. Además, una de las películas más taquilleras del año, Colombia Magia Salvaje, con 2’371.112 boletas vendidas, que hubiera podido ser la película colombiana más taquillera de la historia, no clasificó legalmente como producción nacional por no haber utilizado técnicos colombianos en su realización.

Como ya es costumbre desde hace muchos años, la taquilla colombiana la lideraron las dos películas de Dago García, Uno Al Año No Hace Daño 1 y 2, ahora acompañadas por las dos películas de Fernando Ayllón, Se Nos Armó la Gorda y Se Nos Armó la Gorda Al Doble. Estas cuatro producciones independientes fueron responsables del 63,84% de la taquilla del cine colombiano y el 65,15% de la asistencia. Si añadimos a esta cifra las otras cinco comedias del año, Güelcom Tu Colombia, El Cartel de la Papa, Corazón de León, Pa’ Por Mis Hijos Lo Que Sea y Reguechicken, la participación llega al 81,99% de la taquilla y el 83,55% de la asistencia.

(Las 10 películas que recibieron estímulos económicos de la Ley de Cine a través del FDC antes de su realización están resaltadas en azul)

¿COMO QUEDAN LAS RESTANTES 29 PELICULAS COLOMBIANAS?

Esta es la gran pregunta que nos lleva a cuestionar seriamente el futuro económico del cine en Colombia. Aparte de las 9 películas del género cómico, que de alguna forma cumplieron con su objetivo, aunque algunas fallaron a la hora de satisfacer al público, por falta de la adecuada promoción o no fueron exactamente lo que el público esperaba de ellas. De todas maneras cumplieron al convocar casi tres millones de espectadores a pagar la boleta de entrada, que fue lo que le hizo falta a las otras 29 producciones, de donde tenemos que descontar la taquilla inicial (y el reestreno) de El Abrazo de la Serpiente, que ha sido la gran excepción por su estupenda promoción gratis debido a la nominación del Oscar. Los 28 restantes naufragaron en cifras por debajo de los 100,000 espectadores y, para colmo de males, 18 de ellas no lograron reunir sino 58,466 espectadores entre todas.

Datos estadísticos de CadBox Colombia

Aparte de lo que significó para el cine colombiano -que pasó por un mal momento- y a pesar de los pronósticos negativos iniciales, el año pasado fue muy bueno en general para el cine en colombia, la taquilla creció, 14 películas sobrepasaron la cifra del millón de espectadores y nuevas salas proliferaron en todo el territorio nacional, comprobando de nuevo que el cine es sorprendentemente impredecible. Sigue leyendo

 

Haciendo caso omiso de las equivocadas predicciones iniciales de un mal año, el 2014 fue absolutamente espectacular para el cine en Colombia. La taquilla general creció en más del 9,20% en comparación con el año anterior, la asistencia a cine superó los 46.5 millones de espectadores, catorce películas lograron sobrepasar la cifra mágica del millón de espectadores,  se estrenaron 86 salas nuevas en 17 complejos en diferentes ciudades de Colombia y la mayor sorpresa del año fue que Colombia -por primera vez en la historia- logró superar a Argentina en número de espectadores, coronándose como la tercer potencia cinematográfica más importante de Latinoamérica.

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El cine alternativo o independiente, el que para muchos es el único que merece ser visto, puede desaparecer de las pantallas del país, junto con el cine colombiano no comercial, debido a la nueva práctica del VPF o  Cobro por Copia Digital, inventado hace unos años por los grandes estudios de Hollywood para financiarle los nuevos equipos digitales a los exhibidores estadounidenses. Por falta de una mejor palabra, cine “alternativo” o “independiente” es todo aquel que no viene de los grandes estudios de Hollywood o de los independientes norteamericanos o británicos que tratan de emularlos. Dentro de esta definición entra el llamado cine de autor, el cine europeo, asiático, ganadores de premios en festivales de cine, películitas que se salen del molde comercial y -desde luego- el cine colombiano que no tiene la marca de Dago García o alguno de sus imitadores.

EL RIESGO DE ESTRENAR UNA PELICULA ALTERNATIVA EN COLOMBIA

El riesgo es -obviamente- la falta de público y el sostenimiento en cartelera más allá de su semana obligada de estreno. No es un problema nuevo. Siempre ha existido. En ciudades cosmopolitas grandes, como Nueva York, Londres, Roma, etc., esta deficiencia se ha podido suplir con pequeñas salas donde una película con buena aceptación de público puede durar semanas y hasta meses, generando entradas no muy grandes, pero constantes. Sin embargo, con la proliferación de gigantescos multiplexes en todo el mundo y su consumo masivo y de cierta forma desechable, estas salitas especializadas tienden a desaparecer, poco a poco. Es un panorama apocalíptico, pero bastante realista.

El cine alternativo no tiene muchas posibilidades hoy en día en las salas normales de cine (donde predominan las palomitas de maíz, el perro caliente, la gaseosa y el entretenimiento barato) y su futuro puede estar más en las nuevas ventanas como el VOD (video por demanda o pago en Internet o servicios de cable), ventas de DVD o Blu-ray (no tan buen negocio como antes, pero sigue existiendo) o, en el mejor de los casos, en pequeñas salas subvencionadas por el Estado (el inalcanzable sueño de muchos).

Seguir pensando que una película alternativa, así sea excelente, buena o mala, así haya ganado una manotada de premios en festivales de todo el mundo, así tenga una aceptación insuperable de los críticos o espectadores especializados, no tiene muchas posibilidades de visibilidad aquí o en cualquier parte del mundo y mucho menos de rentabilidad. Para comprobar esta tesis, utilizaremos el ejemplo de la película de Rubén Mendoza, Tierra en la Lengua, que acaba de completar sus dos primeras  semanas de exhibición comercial en Colombia.

EL TRISTE CASO DE “TIERRA EN LA LENGUA”

A pesar de algunos datos erróneos publicados en la Revista Arcadia del 24 de Julio del presente año, Tierra en la Lengua se estrenó en 19 salas en lugar de 10, en Bogotá, Cali, Medellín, Bucaramanga, Sogamoso, Duitama, Villavicencio, Enviago y Yopal, donde obtuvo solamente un lastimoso 31,04% de la asistencia normal de espectadores de estas salas. Aún así, 6 de las salas mantuvieron la película -a pérdida- por una segunda semana.

Desde que se inventó el sistema de exhibición de cine comercial en salas a principios del Siglo XX, la segunda semana de cartelera de una película se logra por haber cruzado el umbral de entradas promedio de la sala al final del día domingo de la primera semana de estreno (llamado el “holdover” por Hollywood) o por beneplácito del exhibidor, en común acuerdo con el productor. De ahí en adelante la carrera de continuidad de la película en cada sala depende de la taquilla generada y de volver a pasar el umbral del domingo por la noche…

Esta simple fórmula se utiliza (y se mantiene firmemente) en los contratos pertinentes o de palabra, así la película sea un desastre económico o supuestamente el exhibidor quiera abrirle campo al estreno del Planeta de los Simios o lo que sea. En el fondo es una garantía para ambas partes y siempre se cumple. Que se le quiera dar una interpretación equivocada, sólo sirve para generar controversia mal intencionada y apoyar causas perdidas.

LOS VIEJOS ENFRENTAMIENTOS ENTRE  PRODUCTORES Y EXHIBIDORES

La pugna entre productores de cine colombiano y los exhibidores ha existido casi siempre, especialmente desde la implementación de la Ley de Cine en el 2003, que supuestamente incrementó la producción de cine colombiano y, obviamente, su “visibilidad”. En los primeros años del “boom” de la Ley, con los grandes éxitos como Rosario Tijeras, Soñar No Cuesta Nada, Bluff, Satanás, Paraíso Travel, Algo Huele Mal, entre otras, se logró dejar atrás las viejas rencillas y los productores/exhibidores vivieron una breve temporada de “luna de miel”, hasta que las cifras volvieron a caer, se empezaron a exhibir las películas ganadoras de los estímulos del FDC y las grandes taquillas de los años 2005 a 2008 quedaron como simples recuerdos de mejores épocas. Sin embargo, los años entre el 2010 al presente han sido terreno abonado para algunas películas comerciales con muy buena respuesta de público como la trilogía de El Paseo, La Cara Oculta, Mi Gente Linda Mi Gente Bella, Los Colores de la Montaña, El Jefe, Mamá, Tómate la Sopa, Sin Tetas No Hay Paraíso, El Páramo, El Cartel de los Sapos, Sanandresito, y este año, Ciudad Delirio y Encerrada. Desde luego que estas producciones por lo general no tienen el honor de ser incluídas dentro de los listados de las mejores del año de los críticos y no se dan su paseito de popularidad por los festivales de cine del mundo, pero reciben el mejor premio de todos: la gran aceptación del público.

Pero aquellas producciones que le apuestan al cine alternativo, al que generalmente gusta mucho en los festivales, a los cinéfilos que las consideran “joyas” del nuevo cine mundial, no han podido colonizar sino un muy pequeño nicho dentro del gusto impredecible del público y tienen que sobrevivir con una pequeña y muy fiel minoría de seguidores. Esto no es una opinión, sino una realidad, que se refleja en la baja taquilla de no solamente películas colombianas de este estilo, sino de las grandes laureadas de los premios más importantes del planeta. Solamente las nominadas o ganadoras del Oscar de Hollywood logran medianas taquillas, pero jamás captan las cifras multimillonarias de películas netamente comerciales. Sin embargo, aquí en Colombia se ha querido justificar este estado natural del negocio y el gusto del público como una confabulación de los exhibidores contra el cine colombiano.

EL PESO DE LAS CIFRAS Y EL VERDADERO ENEMIGO

Aparte de este duelo sin sentido entre dos sectores importantes de la cinematografía nacional, en los últimos años se ha venido cocinando en fuego lento una verdadera amenaza para la supervivencia del cine alternativo colombiano y extranjero, junto con la casi segura quiebra de los pocos distribuidores de cine independiente que quedan en el país.

Como ejemplo, queremos ilustrar gráficamente el problema con las estadísticas de las dos semanas de exhibición de Tierra en la Lengua:

(Aquí se pueden ver los 19 teatros que exhibieron Tierra en la Lengua en su primer y segunda semana, donde se muestra el porcentaje comparativo de la cinta enfrentado al promedio normal semanal de la sala y el cobro del VPF, que suponemos se va a cobrar por la exhibición. Nuestras cifras son un aproximado a la realidad y pueden variar dependiendo de los contratos individuales entre el distribuidor/productor y el exhibidor/sala de cada caso. En términos generales, cada uno de los cinco exhibidores grandes del país ha adoptado una cifra diferente, pero parece que la que es más parecida entre todos es la de cobrar un 50% del VPF o más o menos unos $400 a $450 dólares por sala si la película se exhibe solamente por una semana y entre $600 a $850 si se exhibe durante dos semanas o más.)

Por desgracia, Tierra en la Lengua no logró en ninguno de los casos igualar el promedio del 100% de las salas, siendo la más cercana, Avenida de Chile en Bogotá, donde logró el 86,72% de la cifra en la primer semana y el 48,94% en la segunda. El resultado más bajo fueron los 74 espectadores del Cinépolis CityPlaza de envigado con el 11,83% del promedio normal de la sala. Pero, a pesar de no haber logrado buenas cifras, seis salas en Bogotá, Medellín, Sogamoso y Yopal mantuvieron la película en cartelera por una segunda semana adicional, que no se sabe si es una buena o mala noticia para el distribuidor/productor, ya que con el cobro del VPF al 100% en lugar del 50% y las bajas entradas,  cabe preguntarse si “¿Será más caro el collar que el perro?”.

Aunque la película logró 7,007 espectadores en total y un recaudo bruto de $50’584.450 pesos en sus dos semanas de exhibición, de los cuales se supone que bajo condiciones normales le quedaría un 40% de las boletas vendidas (aproximadamente $20’233.780 pesos) para repartir con el distribuidor (un 10% del total), con el sobreprecio del abusivo VPF, que suma $8.450 dólares ($15’632.500 pesos al 1.850 por dólar), al productor de la película (que además le ha tocado cubrir los costos de trailers, copias en DCP, fotos, mercadeo, publicidad, premier de lanzamiento, etc., etc.) , le queda un saldo en rojo A DEBER a los exhibidores de la película por la suma de $457.265!

Este hecho definitivamente acaba con cualquier intención de tratar de distribuir una película alternativa de poco público, así sea colombiana o alguna de las excelentes películas que importan a gran riesgo económico los pequeños distribuidores como Cineplex, Babilla y Procinal. Por lo menos, los otros dos pequeños distribuidores, V.O. Cines y Venus Films, ya se dieron por vencidos hace rato y decidieron no comprar más películas para distribuir en Colombia.

EL PRECIO DE LA INDIFERENCIA

Al no existir una agremiación cinematográfica que se ocupe de estos casos y el triste hecho de ser un medio desconectado y tremendamente apático, se supone que el CNACC con su Fondo de Cinematografía (FDC), a través de lo que ellos llaman “Estímulos Automáticos”, le cubrirán algunos de los costos de lanzamiento de películas colombianas o coproducciones con otros países hasta la cifra tope de $70 millones, aliviando en cierta forma la “tremenda golpiza” de los exhibidores. Pero así les paguen los costos del VPF y otros gastos de promoción y lanzamiento, la exhibición teatral se vuelve estéril y no le genera ninguna ventaja económica al productor. En lugar de pensar en cuánto van a ganar, la pregunta obligada de los productores o distribuidores pequeños ahora es: ¿Cuánto me arriesgo a perder?

¿Y QUE PASA CON EL CONSEJO DE CINEMATOGRAFIA?

Ante la aparente indiferencia o silencio del ente gubernamental y los representantes de los Productores y Distribuidores, uno se pregunta, ¿Por qué este tema tan importante nunca se ha discutido seriamente dentro del seno del Consejo de Cinematografía (CNACC)?

¿Y por qué a los pequeños distribuidores colombianos no se les puede ayudar con las películas que traen de afuera como se hace con el cine nacional? Hasta ahora -diez años después de la implementación de la Ley de Cine-  los distribuidores no tienen ninguna prebenda, así como la tienen los exhibidores que  rebajan el cobro parafiscal de la Ley en un 6,25% por simplemente pasar un corto colombiano en algunas de sus funciones.

Si las cosas se hicieran como debería ser, el CNACC podría tomar una de dos decisiones que se nos vienen a la cabeza: (1) Pedirles a las grandes cadenas de exhibición que eximan a los productores de cine colombiano y a los pequeños distribuidores de pagar este injusto y oneroso impuesto o (2) Cubrirle los sobrecostos del VPF a los productores de cine colombiano y a los distribuidores pequeños a través de los “Estímulos Automáticos” del FDC.

RESUMEN FINAL

Sea lo que sea, consideramos que el CNACC está en deuda con la industria de cine en Colombia y bajo los lineamientos de la Ley de Cine 814 no debe permitir que decisiones arbitrarias tomadas en franca imitación injustificada de la poderosa industria de Hollywood, con sus inmensas ganancias billonarias y el dominio total de más del 90% del cine mundial, acabe con un sector tan importante de la cinematografía nacional y de paso despojen a los cinéfilos y al público general colombiano de la posibilidad de seguir viendo el mejor cine del mundo…

JULIO LUZARDO

j_luzardo@hotmail.com

 

Datos estadísticos de CadBox Colombia